Por: César Augusto Hernández Ortiz Es una realidad que la mayoría de las personas soñamos con alcanzar la felicidad algún día, y ese sueño quizás lo visualizamos con nuestras vidas disfrutando en medio del desarrollo colectivo, de la abundancia económica, las amistades, el amor, la familia, la prosperidad y el reconocimiento público. No obstante, hay personas que nos enseñan con el ejemplo de sus vidas que la felicidad se puede conseguir en medio de cosas mucho más simples, y lo han logrado, porque han sabido trabajar por alcanzar la virtud y la satisfacción que les proporciona servir al prójimo y valorar a los demás, han aprendido a desarrollar la solidaridad cómo su hábito de vida. El gran tesoro de estas personas es la humildad. Pero infortunadamente la humildad es muy escasa y difícil de conseguir en las personas, es como el oro, un metal precioso con propiedades físicas muy especiales, baja alterabilidad, muy maleable, dúctil y brillante, un metal raro y difícil de encontra...
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