Por: César Augusto Hernández Ortiz Lastimosamente, la historia continuada de violencia en Medellín nos ha demostrado, que ante la ineficacia, el costo y tiempo que representa al estado realizar un trabajo de investigación, seguimiento, e inteligencia militar para detectar y capturar a los responsables de la criminalidad en la ciudad, llevarlos ante la justicia y condenarlos, buen remedio le ha sido recurrir a acciones militares “non sanctas”, que han degenerado en múltiples violaciones a derechos humanos y homicidios, tanto de culpables como inocentes civiles, adelantadas en alianzas incluso, con facciones de la misma ilegalidad, aplicando aquello de que al mal se le conjura con el mismo mal. Lo vimos en el famoso bloque de búsqueda que combatió y eliminó al capo Pablo Escobar en los 90, y en la Operación Orión de la Comuna trece en el 2002 desplegada contra las milicias urbanas de la guerrilla. El error que se comete tras estas operaciones de purga de la crimina...
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