Según lo define Wikipedia, la opinión pública es la tendencia o preferencia, real o estimulada, de una sociedad o de un individuo hacia hechos sociales que le reporten interés.
Dado el alto valor que en un sistema democrático constituye la opinión pública, así no siempre sea escuchada, es innegable el dominio que ejerce en la comunicación política. Es por ello que muchas personas que se dedican a la gestión institucional, independientemente del ámbito en que se desenvuelvan, público o privado, aspiran poder cumplir dos sueños simultáneos, salir adelante en lo personal y al mismo tiempo obtener el reconocimiento, y vivir congraciados con la opinión pública.
Este es un objetivo legítimo y no lo reprocho, pues responde a uno de los aspectos que representa vivir en sociedad. No obstante sin embargo, lo que uno encuentra hoy en Colombia, difícilmente resulta así de sencillo como el natural deseo de una sociedad por salir adelante y superarse. Aquí muchos quieren, por un lado, salir adelante en lo personal a como dé lugar, mediante atajos, sin esfuerzo personal alguno o pasando por encima de los demás, y por el otro, en su ambición de obtener reconocimiento público, sin recato alguno apelan a la mentira, la injuria, o buscan manipular la opinión pública en su favor, con presiones por poder o corrupción, en procura de acallar juicios por cuestionamiento público, de los que ya por anticipado sus propias conciencias les ha eximido por verse así mismos "inimputables".
Tristemente hoy en nuestro país, aparte de que la opinión pública no siempre es escuchada, en ocasiones ella misma se encuentra viciada por hallarse permeada por los intereses de quienes ostentan el poder, no sólo político sino de los medios de información y sectores productivos, y en la puja de intereses existentes de diversos sectores dominantes, el pueblo se queda sin quien lo represente y por ello asistimos cada día a espectáculos bochornosos de magistrados que trafican influencias y aplican justicia selectiva, Congresistas que expiden leyes amañadas a intereses particulares, Gobiernos que administran con amiguismo y favorecimientos, o medios de información fletados a los intereses de sus grupos económicos propietarios.
La opinión pública en Colombia debe convertirse en elemento fundamental en el cual los sistemas políticos basen su fuerza de apoyo. No se puede dejar sólo a la prensa independiente ni a los movimientos de oposición. Hoy todo ciudadano debe reclamar su derecho al voto y al veto. No puede ser que quienes hoy nos dan cátedra de ética y moral, sean quienes acudiendo a filigranas y atajos a las normas jurídicas y de comportamiento, fungen de respetables personajes públicos de nuestra endémica sociedad.
Abogo por que la opinión pública en Colombia nos marque un camino real y veraz que podamos seguir sin temor hacia un desarrollo futuro, y no el estimulado y disfrazado por quienes pretenden desde el poder, seguir signando el destino de todos los colombianos.
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