En la noche de ayer, en el marco de la XV Semana Cultural de la Universidad del Magdalena, tuve oportunidad de presenciar por primera vez un recital musical del artista bogotano César López, quien según él mismo cuenta, desde 1991 viene haciendo una labor de persuasión y motivación desde su arte, para bajar la violencia entre los colombianos. De hecho, desde antes ya había escuchado hablar de él pero confieso que poco me había motivado en ahondar y conocer de su loable misión personal y social, pues aunque soy fanático de la música, mis gustos musicales han estado dirigidos a otros géneros, en los que tercamente insisto pese a mis limitaciones de voz, con la esperanza de aprender algún día a cantar, así sea en un nivel regular.
La verdad fue que César López y sus acompañantes en el show, todos virtuosos artistas, me impactaron profundamente por el amor que entregan al público con su música, con su mensaje de esperanza y de llamado a no ser indiferentes a la violencia, desnudan el egoísmo en que vivimos la mayor parte de los colombianos, preocupados sólo por nuestras propias vidas y cómo salir adelante en lo personal y material, mientras nuestra Patria se deshace en medio de la violencia, los crímenes, la corrupción y el desplazamiento forzado de los más humildes compatriotas.
Sentí curiosidad por conocer de él, lo busqué en twitter, y quizás un poco avergonzado, he comenzado a seguirle desde hoy (@cesarlopezmusic). Ví que ya lo siguen 44.400 personas por esta red social, lo que me indica sin embargo que al igual que yo, todavía hay muchos sordos y egoístas más en Colombia indiferentes a su mensaje, si tan sólo comparamos con otras cuentas de twitter, donde por ejemplo a una bella modelo paisana la siguen 768.000 personas, que aunque de respetable labor, el único mensaje es promocionar sus empresas exitosas, fotos de vestido de baño y trivialidades de belleza.
César López, con sus proyectos adelantados en estos años como Invisibles invencibles, Resistencia Púrpura, 24 horas cero muertes y Toda bala es perdida, ha generado espacios para que la sociedad encuentre en el arte una manera pacífica y constructiva de rechazar y desactivar la violencia. Según nos explicó anoche, la gente tiene en su cabeza la idea errónea de que la violencia en Colombia es atribuible mayoritariamente a las Farc, pero las cifras de Medicina Legal indican que sólo 6% de los 17 mil homicidios que se cometen en el año en el país son atribuibles al conflicto armado, el otro 94% es la guerra en la calle: los borrachos, las riñas callejeras, la intolerancia, el maltrato familiar, etc., por eso nos concita a impulsar el respeto por la vida.
En esta XV Semana Cultural de Unimagdalena que termina con un balance altamente positivo de integración universitaria, se acuñó la frase: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”, y no pudo ser mejor el escenario, que una universidad pública en la que en los últimos años se ha obrado una transformación a la no violencia de ejemplo para el País, para que César López desde su música, siga construyendo “(…) seres humanos sensibles, capaces de sentir a los demás, su dolor y su alegría. Esos seres humanos correctamente influenciados van a tomar decisiones más compasivas”.
De mi parte, ya cuenta con un legionario más… suerte.
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