Esta columna la escribo con cierto inconformismo por lo cual ofrezco excusas si en algo me excedo, pero igual, lo hago como usuario del FONDO NACIONAL DEL AHORRO, ante la impotencia de no recibir atención eficaz de la entidad a través de los medios logísticos establecidos como el PQRyD (Peticiones, Quejas, Reclamos y Denuncias) o la línea 8000 o la llamada de servicio al cliente. Tengo mis Cesantías repartidas en dos fondos, uno privado y en el FNA, el día 15 de julio pasado radiqué en ambas entidades con todo el cumplimiento de la normatividad exigida, la solicitud y documentos en regla para el retiro parcial de cesantías, el fondo privado en un día resolvió el trámite y las consignó en mi cuenta el día 16 de julio, en tanto, el FNA aún no lo hace, y casualmente hoy que escribo esta columna (agosto 3 de 2015) me llaman nuevamente, repitiendo un proceso ya realizado, para que les reitere el teléfono de mi empleador, una connotada institución del sector público ampliamente conocida, que porqué aún no han podido revalidar ante alguien de la empresa que yo efectivamente trabajo en ella, cuando dentro de los documentos se encuentra una carta en original membretada por la entidad y suscrita por el Director de Talento Humano, donde expresamente se certifica la vinculación laboral y se autoriza expresamente el retiro de las cesantías. Habrá algo más lejano de la preconizada reducción de trámites entre entidades públicas? Absurdo.
Como casi todo colombiano, tengo un gran aprecio por el Fondo Nacional del Ahorro, además de ser una entidad del Estado que nos genera empatía, reconocemos la labor social que realiza al enfocar su misión a proveer productos financieros a colombianos que por diversas circunstancias no tenemos acceso a las entidades privadas, todos sabemos que en este país el sector financiero privado hace elogio de la frase popular de que “Para solicitar un crédito hay que demostrar que soy rico y no lo necesito”, y en el FNA acariciamos la expectativa de ver cumplido nuestro sueño de alcanzar un crédito para vivienda o educación, y por qué no, para libre inversión. Pero infortunadamente, la expectativa termina siendo para muchos en una nueva frustración.
Yo personalmente, he realizado dos intentos en vano, el primero fue a través del llamado ahorro voluntario, en el que durante un año ahorré religiosamente una cuota fija considerable con la expectativa que al final del año podía ser beneficiario de un crédito. No fue así, la evaluación determinó que dado que en una de las cuotas de ahorro me había demorado unos días en consignarla, el puntaje me había rebajado y no podía acceder al crédito. Ante tal frustración decidí retirar mis ahorros, los cuales se demoraron en entregarme y con retenciones que desvalorizaron mis ahorros.
El segundo intento fue a través del ahorro de mis cesantías, las cuales conservé en el fondo con la misma expectativa de acceder a un crédito de vivienda. Tampoco fue posible, la tramitomanía abrumadora pesó más y dadas unas necesidades familiares opté de nuevo por retirar mis cesantías.
Toda empresa, sea privada o pública, que presta un servicio público, por ley debe implementar un PQR para dar atención a sus clientes de forma oportuna y verás, es una aplicación expresa del derecho fundamental que trae nuestra constitución de tener acceso a la información, y que se interpela a través del derecho de petición. Nada más lejano resulta a la atención que un derecho de petición amerita, que la respuesta lacónica del PQRyD del FNA: “Su solicitud está en trámite, por favor verifique más tarde”. Y así se queda.
Conozco al Dr. Augusto Posada, actual Presidente del FNA, trabajamos juntos en la Alcaldía de Medellín, y conozco de sus excelsas calidades profesionales y de gestión. Aspiro para bien de todos los colombianos que requerimos del FNA, se introduzcan las mejoras en procesos y procedimientos que hagan de sus servicios un reconocimiento a la calidad. Pero aun falta trabajar bastante, no puede ser que todos los funcionarios de una oficina seccional, como me ocurrió de manera personal, se queden sin poder hacer nada toda una tarde porque el sistema se cayó. Máxime, cuando estamos supuestamente en el Gobierno que promueve la aplicación de las TIC como medio de transformación empresarial.
Para competir con los privados, no se puede supeditar tan sólo a la solidaridad y sentido de pertenencia que por una entidad pública puedan experimentar los colombianos, se requiere también de eficiencia, y esta debe provenir de la entidad ...
Como casi todo colombiano, tengo un gran aprecio por el Fondo Nacional del Ahorro, además de ser una entidad del Estado que nos genera empatía, reconocemos la labor social que realiza al enfocar su misión a proveer productos financieros a colombianos que por diversas circunstancias no tenemos acceso a las entidades privadas, todos sabemos que en este país el sector financiero privado hace elogio de la frase popular de que “Para solicitar un crédito hay que demostrar que soy rico y no lo necesito”, y en el FNA acariciamos la expectativa de ver cumplido nuestro sueño de alcanzar un crédito para vivienda o educación, y por qué no, para libre inversión. Pero infortunadamente, la expectativa termina siendo para muchos en una nueva frustración.
Yo personalmente, he realizado dos intentos en vano, el primero fue a través del llamado ahorro voluntario, en el que durante un año ahorré religiosamente una cuota fija considerable con la expectativa que al final del año podía ser beneficiario de un crédito. No fue así, la evaluación determinó que dado que en una de las cuotas de ahorro me había demorado unos días en consignarla, el puntaje me había rebajado y no podía acceder al crédito. Ante tal frustración decidí retirar mis ahorros, los cuales se demoraron en entregarme y con retenciones que desvalorizaron mis ahorros.
El segundo intento fue a través del ahorro de mis cesantías, las cuales conservé en el fondo con la misma expectativa de acceder a un crédito de vivienda. Tampoco fue posible, la tramitomanía abrumadora pesó más y dadas unas necesidades familiares opté de nuevo por retirar mis cesantías.
Toda empresa, sea privada o pública, que presta un servicio público, por ley debe implementar un PQR para dar atención a sus clientes de forma oportuna y verás, es una aplicación expresa del derecho fundamental que trae nuestra constitución de tener acceso a la información, y que se interpela a través del derecho de petición. Nada más lejano resulta a la atención que un derecho de petición amerita, que la respuesta lacónica del PQRyD del FNA: “Su solicitud está en trámite, por favor verifique más tarde”. Y así se queda.
Conozco al Dr. Augusto Posada, actual Presidente del FNA, trabajamos juntos en la Alcaldía de Medellín, y conozco de sus excelsas calidades profesionales y de gestión. Aspiro para bien de todos los colombianos que requerimos del FNA, se introduzcan las mejoras en procesos y procedimientos que hagan de sus servicios un reconocimiento a la calidad. Pero aun falta trabajar bastante, no puede ser que todos los funcionarios de una oficina seccional, como me ocurrió de manera personal, se queden sin poder hacer nada toda una tarde porque el sistema se cayó. Máxime, cuando estamos supuestamente en el Gobierno que promueve la aplicación de las TIC como medio de transformación empresarial.
Para competir con los privados, no se puede supeditar tan sólo a la solidaridad y sentido de pertenencia que por una entidad pública puedan experimentar los colombianos, se requiere también de eficiencia, y esta debe provenir de la entidad ...
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