No hay fecha más memorable en la vida de los pueblos que han padecido en algún pasaje de su historia el yugo del dominio extranjero o la tiranía, como es la celebración del día en que lograron levantarse de la opresión y alcanzaron su libertad. Es la fecha en que conmemoran el Día de la Independencia, y por tanto es un día de orgullo nacional que concita el sentimiento más puro de patriotismo, de reconocimiento y gratitud, a los héroes que forjaron con su empeño y tributo de sus vidas ese legado inapreciable para las cientos de generaciones futuras, de poder disfrutar de un territorio propio al que pudieran llamar Patria, y en la cual ver crecer a sus hijos en libertad, gracias al sacrifico de sus mayores, de cuyas gestas quizás sólo nos acordamos sólo en este día y por los textos de historia nacional.
Traigo a colación en la historia de América Latina, sólo los casos de la independencia de México que se consumó el 27 de septiembre de 1821 y el tributo que el pueblo mejicano le rinde a Miguel Hidalgo y Costilla, conocido en México como Padre de la Patria. Otro caso es el 5 de julio de 1811, fecha en que fue declarada la independencia de Venezuela, y que es celebrado en Venezuela como su día nacional. En mi País, Colombia, el día de la independencia se concibe como el 7 de agosto de 1819 en que un ejército republicano comandado por Simón Bolívar, y tras la batalla del Puente de Boyacá, derrota finalmente al ejército Español y logran llegar triunfantes a Santafé de Bogotá. Con la Batalla de Boyacá prácticamente se dio origen al Estado Colombiano.
El 7 de Agosto, por tradición, los colombianos tenemos el día de la posesión de los presidentes. Este ritual histórico se cumple cada cuatro años, por lo menos desde hace 126 años, con algunas contadas excepciones. El 7 de agosto es la fiesta patria más importante para los colombianos porque es el día en que nació el Estado colombiano. Por ello hoy el Presidente Juan Manuel Santos conmemoró en la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova el Día del Ejército y el aniversario 196 de la Batalla de Boyacá. Allí se rindieron honores militares al Presidente de la República de Colombia Juan Manuel Santos, a la Bandera de Guerra y al Ejército de Colombia. Igual que hace apenas seis años también se le rindieron a Álvaro Uribe Vélez cuando era Presidente de Colombia.
Sin embargo, paradójicamente, al mismo tiempo que se le rendían honores militares a los símbolos patrios, Álvaro Uribe Vélez se encontraba en contrario, liderando junto con sus seguidores políticos una marcha de protesta al gobierno en varias ciudades del país, en la cual clamaban por la dignidad de la Patria, supuestamente mancillada tras la infortunada muerte violenta de policías y militares en operaciones de los últimos días, presuntamente por acciones terroristas de las Farc, cuando dicho grupo guerrillero había anunciado un cese unilateral de actos violentos, como gesto de buena voluntad para avanzar en los diálogos de paz que se adelantan en la Habana.
A lo mejor las Farc engañan y le mienten al País, pero eso no le quita dignidad a la Patria ni al Presidente Santos, quien busca la paz de manera legítima y cumpliendo con su deber constitucional. No debería acaso este 7 de agosto habernos unido a todos los colombianos sin distingo político alguno, para acompañar al Presidente, al ejército y a la Patria, en acto solemne de contrición patriótica y con la bandera izada a media asta en cada una de nuestras casas, llorar todos por la muerte de soldados y policías de la Patria, recordándonos que al igual que en la Batalla de Boyacá, hace 196 años, en que al enemigo, el poderoso ejército español, solo lo pudimos derrotar estando unidos todos, hoy se requiere igual, y ante un nuevo enemigo, la guerra que de consuno hoy le hacen al Estado, guerrillas, criminalidad y corrupción, se exige de todos los servidores de la Patria estar de un mismo lado, y no a unos en la trinchera y a otros en las calles marchando en contra?.
No concibo sino una dignidad para la Patria, y nadie puede arrogársela a título personal, es la dignidad que ostentamos 48 millones de colombianos, no la que preconizan ni uribistas ni santistas, tampoco los partidos políticos. Clamo por el respeto a las instituciones y entre ellas, la unidad nacional que representa el Presidente de la República. Hace seis años era Álvaro Uribe Vélez, hoy es Juan Manuel Santos.
Que se investiguen los hechos que tristemente han ocasionado la muerte de nuestros policías y soldados y se adopten las acciones pertinentes, los correctivos y estrategias necesarias a futuro. Pero no puede renunciar el Gobierno, so pretexto de ser acusado de indigno, a avanzar en procura de la paz, con firmeza, pero también con magnanimidad. La paz, así como fue la independencia en 1819, es el legado que debemos dejar a nuestras generaciones futuras. De lo contrario, las familias de policías y militares muertos, así como las víctimas del conflicto, sentirán que su dolor y lágrimas han sido en vano, y que sus vidas en nada contribuyeron para refrendar lo que en 1819 los padres de la patria nos dejaron para cuidar y proteger.
Exhorto hoy a todos los colombianos a no avanzar más en la polarización del país… demasiadas energías desperdiciadas que Colombia no merece. En lugar de hacer honor a la "Patria Boba" en que nos sumimos previo a 1819, deberíamos luchar juntos en contra del "Pacificador" de ahora, que como entonces, quiere volver a subyugarnos al odio entre nosotros mismos: La Guerrilla y la Criminalidad.
Traigo a colación en la historia de América Latina, sólo los casos de la independencia de México que se consumó el 27 de septiembre de 1821 y el tributo que el pueblo mejicano le rinde a Miguel Hidalgo y Costilla, conocido en México como Padre de la Patria. Otro caso es el 5 de julio de 1811, fecha en que fue declarada la independencia de Venezuela, y que es celebrado en Venezuela como su día nacional. En mi País, Colombia, el día de la independencia se concibe como el 7 de agosto de 1819 en que un ejército republicano comandado por Simón Bolívar, y tras la batalla del Puente de Boyacá, derrota finalmente al ejército Español y logran llegar triunfantes a Santafé de Bogotá. Con la Batalla de Boyacá prácticamente se dio origen al Estado Colombiano.
El 7 de Agosto, por tradición, los colombianos tenemos el día de la posesión de los presidentes. Este ritual histórico se cumple cada cuatro años, por lo menos desde hace 126 años, con algunas contadas excepciones. El 7 de agosto es la fiesta patria más importante para los colombianos porque es el día en que nació el Estado colombiano. Por ello hoy el Presidente Juan Manuel Santos conmemoró en la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova el Día del Ejército y el aniversario 196 de la Batalla de Boyacá. Allí se rindieron honores militares al Presidente de la República de Colombia Juan Manuel Santos, a la Bandera de Guerra y al Ejército de Colombia. Igual que hace apenas seis años también se le rindieron a Álvaro Uribe Vélez cuando era Presidente de Colombia.
Sin embargo, paradójicamente, al mismo tiempo que se le rendían honores militares a los símbolos patrios, Álvaro Uribe Vélez se encontraba en contrario, liderando junto con sus seguidores políticos una marcha de protesta al gobierno en varias ciudades del país, en la cual clamaban por la dignidad de la Patria, supuestamente mancillada tras la infortunada muerte violenta de policías y militares en operaciones de los últimos días, presuntamente por acciones terroristas de las Farc, cuando dicho grupo guerrillero había anunciado un cese unilateral de actos violentos, como gesto de buena voluntad para avanzar en los diálogos de paz que se adelantan en la Habana.
A lo mejor las Farc engañan y le mienten al País, pero eso no le quita dignidad a la Patria ni al Presidente Santos, quien busca la paz de manera legítima y cumpliendo con su deber constitucional. No debería acaso este 7 de agosto habernos unido a todos los colombianos sin distingo político alguno, para acompañar al Presidente, al ejército y a la Patria, en acto solemne de contrición patriótica y con la bandera izada a media asta en cada una de nuestras casas, llorar todos por la muerte de soldados y policías de la Patria, recordándonos que al igual que en la Batalla de Boyacá, hace 196 años, en que al enemigo, el poderoso ejército español, solo lo pudimos derrotar estando unidos todos, hoy se requiere igual, y ante un nuevo enemigo, la guerra que de consuno hoy le hacen al Estado, guerrillas, criminalidad y corrupción, se exige de todos los servidores de la Patria estar de un mismo lado, y no a unos en la trinchera y a otros en las calles marchando en contra?.
No concibo sino una dignidad para la Patria, y nadie puede arrogársela a título personal, es la dignidad que ostentamos 48 millones de colombianos, no la que preconizan ni uribistas ni santistas, tampoco los partidos políticos. Clamo por el respeto a las instituciones y entre ellas, la unidad nacional que representa el Presidente de la República. Hace seis años era Álvaro Uribe Vélez, hoy es Juan Manuel Santos.
Que se investiguen los hechos que tristemente han ocasionado la muerte de nuestros policías y soldados y se adopten las acciones pertinentes, los correctivos y estrategias necesarias a futuro. Pero no puede renunciar el Gobierno, so pretexto de ser acusado de indigno, a avanzar en procura de la paz, con firmeza, pero también con magnanimidad. La paz, así como fue la independencia en 1819, es el legado que debemos dejar a nuestras generaciones futuras. De lo contrario, las familias de policías y militares muertos, así como las víctimas del conflicto, sentirán que su dolor y lágrimas han sido en vano, y que sus vidas en nada contribuyeron para refrendar lo que en 1819 los padres de la patria nos dejaron para cuidar y proteger.
Exhorto hoy a todos los colombianos a no avanzar más en la polarización del país… demasiadas energías desperdiciadas que Colombia no merece. En lugar de hacer honor a la "Patria Boba" en que nos sumimos previo a 1819, deberíamos luchar juntos en contra del "Pacificador" de ahora, que como entonces, quiere volver a subyugarnos al odio entre nosotros mismos: La Guerrilla y la Criminalidad.
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