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CONTRA EDITORIAL PARA EL PERIÓDICO EL MUNDO:CASO PRIETO.

A propósito del editorial del Periódico El Mundo del día de hoy, titulado: “El Partido Liberal, el gran perdedor”, en el cual expresan su “categórico rechazo y vergüenza por las trampas contra el candidato así elegido, Dr. Eugenio Prieto Soto, quien en todo momento confirmó ser hombre de Partido, respetuoso de la norma y transparente en su actuar”, y fustigan a las Directivas del Partido Liberal a nivel nacional, por lo que consideran un actuar indecoroso, ya que “Con su silencio, estas autoridades fueron tolerantes, cuando no cómplices, de actuaciones mezquinas que sus autores pretendieron dirigidas contra el doctor Prieto Soto, cuando realmente se convirtieron en ataques contra el Partido”, considero oportuno precisar, de manera respetuosa, lo que en mi humilde opinión, fueron las causas reales del fracasado proyecto de la aspiración del Dr. Eugenio Prieto a la Alcaldía de Medellín, avalado por el Partido Liberal.

Lo primero que hay que decir es que en ocasiones las personas sentimos la tendencia de justificar los fracasos que a veces se nos presentan en la vida, en el comportamiento de las demás personas y no en la responsabilidad que nos asiste por nuestras propias decisiones y actitudes. No justifico en modo alguno la actitud de los congresistas liberales paisas que desde un principio le hicieron la guerra a la aspiración del Dr. Prieto, y más reprochable aún, la socavación que hicieron a su campaña una vez que el Partido Liberal le otorgó el aval, en beneficio de sus propios intereses depositados en otra campaña por fuera del partido, lo cual de por sí quebranta normas estatutarias de la colectividad. Pero en aras de la verdad, pienso que además de éstas, abundan otras causas que precipitaron al fracaso liberal, y por tanto no se pueden circunscribir a una mera vendetta contra Eugenio Prieto, como lo quiere afirmar el Periódico y el mismo excandidato.

No desconozco las capacidades ni cualidades personales del Dr. Prieto, pero también es objetivo reseñar, que no obstante sus bondades y las del programa de gobierno expuesto para la ciudad, este no tuvo respuesta positiva en el electorado, lo cual se evidencia en el pobre posicionamiento en la intención de voto en todas las encuestas realizadas durante meses.

Medellín es una ciudad que si bien ha experimentado notables progresos en los últimos años en diversos aspectos, todavía su población sufre y padece graves problemas de inequidad, inseguridad y falta de empleo, que todos aspiramos ver como causa común con un líder que se apersone de los problemas de su ciudad y no que se declare continuista de una administración. Y peor aún, que su decisión de ser alcalde de los medellinenses, sea el resultado de un cálculo político, producto de la ambigüedad en que estuvo sumido por meses, donde no sabía sí aspirar a la alcaldía de Medellín o a la gobernación de Antioquia. Olvidan nuestros dirigentes que antes que buscar el empleo o cargo en que puedan encajar, lo que la ciudad y el departamento reclaman es el compromiso de un líder que se eche sus problemas a sus espaldas. Esa ambigüedad se percibe por la gente como falta de compromiso.

También es responsable del fracaso liberal el Alcalde actual Aníbal Gaviria. Si elegido como fue, con el aval del partido liberal, partido del cual se reconoce militante, además que fue su candidato nacional a la vicepresidencia de la república, por lo que no se entiende que su administración se haya utilizado como instrumento de división dentro del partido a nivel regional, para empoderar a su grupo político y excluir a los críticos dentro del mismo partido. No hablo de su obra de gobierno, que ya de por sí suscita numerosas dudas en torno a lo que es el ideario liberal puesto al servicio de la gente más pobre dentro de la acción estatal. Pero cada cual recoge lo que cosecha, y nada positivo podía esperar el liberalismo dentro de los sectores más populosos y pobres de la ciudad, que avizoraran la posibilidad de que el partido continuara al frente de la administración municipal, ensimismada como estaba, en internacionalizar la ciudad antes que resolver sus problemas estructurales de deterioro de la convivencia.

Queda pues aprender de la experiencia, esperar que torne la humildad y la verdadera vocación de servicio a nuestros dirigentes, y sobre todo, que se alejen los aires de revanchismo y de escalonamiento de los odios. Ojalá…pero sigo escéptico. Más si como lo afirma el excandidato liberal Eugenio Prieto, estudia adelantar acciones legales contra congresistas liberales pérfidos, en una actitud de buscar el ahogado aguas arriba, desconociendo su propia responsabilidad, por haber atropellado el ambiente político regional con una inoportuna aspiración, siendo recién elegido senador y de paso atravesándose en la justa y merecida aspiración de otros liberales que si venían trabajando por la ciudad desde el Concejo de Medellín.

Amanecerá y veremos,…por lo pronto, seguimos opinando los excluidos por el partido.

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