Hasta última hora, y hasta el mismo día de elecciones, hoy domingo 25 de octubre, hicieron gavilla diversos columnistas del periódico El Colombiano para denigrar de la legítima aspiración de Luis Pérez Gutiérrez a la Gobernación de Antioquia. El periódico lo toleró, lo aceptó e incluso lo patrocinó, pues iba acorde con su misma postura que tantas veces editorializó en contra de Luis Pérez Gutiérrez. Utilizaron en sus ataques y diatribas los mismos fragmentos noticiosos, con que hace más de doce años el mismo periódico y los enemigos de Luis Pérez quisieron signarle para resto de su vida, como representante funesto de la política regional, y de paso inhabilitarle moralmente cualquier aspiración futura de representar los intereses de los pobres de Medellín y Antioquia. Nada nuevo que reprochar en la conducta de Luis Pérez han podido configurar, como no servir de amplificadores de las infamias que Alonso Salazar le imputó con miras a descarrilar su proyecto de volver a la Alcaldía de Medellín, sin que sea suficiente para el desagravio, la exculpación que le otorgara la misma justicia.
Para los jueces morales a que han mutado, tanto Sergio Fajardo, sus seguidores, como los columnistas tornados hoy a salvaguardas de la moral y las buenas costumbres, el respeto por la norma jurídica y los fallos de la justicia se torna en nimiedad sólo digna de su mayor indiferencia, por cuanto como norma general y abstracta, no les sirve a sus propósitos inquisidores, como si lo hace la norma moral que por individual y subjetiva, mueven a su antojo y con perversidad en contra de sus enemigos políticos. Los políticos para ellos son ratas de alcantarilla si son críticos a su gestión en el poder. Nada podemos decir del detrimento causado al erario por casos como Orbitel, o las pérdidas millonarias infringidas con su gestión a entidades públicas como la FLA, el IDEA, Teleantioquia o el Parque Tecnológico Manantiales, porque de inmediato nos incluyen en el censo de la población de roedores de la política.
Ahora con los nuevos delitos morales que han tipificado para condenar a sus opositores “Dime con quién andas y te diré que tan corrupto eres”, o “Mira quién lo apoya y sabrás qué tanto robarán”, pretenden movilizar la opinión pública hacia una purga moral en la que la subjetividad y los odios personales serán causa de nuevas discriminaciones y atropello de los mínimos derechos de respeto por la persona y la presunción de la buena fe, que tanto la ley como la constitución nos otorga a todo colombiano.
Antioquia no requiere de este antisemitismo contra la política al que la quieren llevar el Dr. Sergio Fajardo y sus seguidores, cuando lo que se busca como región es recuperar el liderazgo nacional y la convivencia pacífica entre nosotros, que nos permita adoptar el rumbo del progreso. Tampoco podemos asumir como propia una guerra personal que tiene el Dr. Álvaro Uribe Vélez con el Presidente de la República Juan Manuel Santos, llegando al punto que como él mismo lo dice, no se puede apoyar a Luis Pérez “porque es el candidato de santos”. Nada más falaz y alejado de la realidad.
Si dentro de unas horas, conforme se han manifestado siempre las encuestas para esta campaña política, el Dr. Luis Pérez Gutiérrez es ungido por el voto popular como nuevo Gobernador de los antioqueños, hago votos porque todos sus enemigos recojan sus espadas y dardos sangrientos, y contribuyan con su aporte al resurgimiento de Antioquia.
Pero si por el contrario, como también suele ocurrir en política y ya le ha acontecido en dos ocasiones a Luis Pérez, con sus oprobios y ataques logran sus enemigos a última hora torcer la intención de voto que desde un principio y de manera mayoritaria se ha mantenido en favor de Luis Pérez en el sondeo hecho a los antioqueños, también les digo, podrán solazarse y embriagarse por el triunfo sobre un hombre que ha demostrado saber levantarse de la derrota y seguir luchando por sus ideales, lo que ya de por sí hará pírrico ese triunfo, pero lo peor será, que tras de ello, quedará una vasta población de antioqueños que habrá comprendido que entre ricos, industriales, algunos que se autoproclaman impolutos y los periodistas que les han servido de corifeo, se confabularon todos para ir contra una persona, más que por su interés en Antioquia y su gente, motivados por sus odios y rencillas personales hechas ya públicas y manifiestas desde hace tiempo, por asuntos de baja moral, también ya conocidos por todos.
Para los jueces morales a que han mutado, tanto Sergio Fajardo, sus seguidores, como los columnistas tornados hoy a salvaguardas de la moral y las buenas costumbres, el respeto por la norma jurídica y los fallos de la justicia se torna en nimiedad sólo digna de su mayor indiferencia, por cuanto como norma general y abstracta, no les sirve a sus propósitos inquisidores, como si lo hace la norma moral que por individual y subjetiva, mueven a su antojo y con perversidad en contra de sus enemigos políticos. Los políticos para ellos son ratas de alcantarilla si son críticos a su gestión en el poder. Nada podemos decir del detrimento causado al erario por casos como Orbitel, o las pérdidas millonarias infringidas con su gestión a entidades públicas como la FLA, el IDEA, Teleantioquia o el Parque Tecnológico Manantiales, porque de inmediato nos incluyen en el censo de la población de roedores de la política.
Ahora con los nuevos delitos morales que han tipificado para condenar a sus opositores “Dime con quién andas y te diré que tan corrupto eres”, o “Mira quién lo apoya y sabrás qué tanto robarán”, pretenden movilizar la opinión pública hacia una purga moral en la que la subjetividad y los odios personales serán causa de nuevas discriminaciones y atropello de los mínimos derechos de respeto por la persona y la presunción de la buena fe, que tanto la ley como la constitución nos otorga a todo colombiano.
Antioquia no requiere de este antisemitismo contra la política al que la quieren llevar el Dr. Sergio Fajardo y sus seguidores, cuando lo que se busca como región es recuperar el liderazgo nacional y la convivencia pacífica entre nosotros, que nos permita adoptar el rumbo del progreso. Tampoco podemos asumir como propia una guerra personal que tiene el Dr. Álvaro Uribe Vélez con el Presidente de la República Juan Manuel Santos, llegando al punto que como él mismo lo dice, no se puede apoyar a Luis Pérez “porque es el candidato de santos”. Nada más falaz y alejado de la realidad.
Si dentro de unas horas, conforme se han manifestado siempre las encuestas para esta campaña política, el Dr. Luis Pérez Gutiérrez es ungido por el voto popular como nuevo Gobernador de los antioqueños, hago votos porque todos sus enemigos recojan sus espadas y dardos sangrientos, y contribuyan con su aporte al resurgimiento de Antioquia.
Pero si por el contrario, como también suele ocurrir en política y ya le ha acontecido en dos ocasiones a Luis Pérez, con sus oprobios y ataques logran sus enemigos a última hora torcer la intención de voto que desde un principio y de manera mayoritaria se ha mantenido en favor de Luis Pérez en el sondeo hecho a los antioqueños, también les digo, podrán solazarse y embriagarse por el triunfo sobre un hombre que ha demostrado saber levantarse de la derrota y seguir luchando por sus ideales, lo que ya de por sí hará pírrico ese triunfo, pero lo peor será, que tras de ello, quedará una vasta población de antioqueños que habrá comprendido que entre ricos, industriales, algunos que se autoproclaman impolutos y los periodistas que les han servido de corifeo, se confabularon todos para ir contra una persona, más que por su interés en Antioquia y su gente, motivados por sus odios y rencillas personales hechas ya públicas y manifiestas desde hace tiempo, por asuntos de baja moral, también ya conocidos por todos.
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