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PORQUÉ MI VOTO PARA JUAN CARLOS VÉLEZ COMO ALCALDE DE MEDELLÍN?

No soy amigo personal del Dr. Juan Carlos Vélez Uribe, aunque quisiera serlo, si soy conocido de Gabriel Jaime Rico, a quien admiro y aprecio, y por ese sentimiento me inclinaría a darle mi apoyo a su candidatura, tampoco soy amigo de Federico Gutiérrez, quien me parece una figura refrescante para la política, que oxigena la crisis de liderazgo que existe actualmente en la política de Medellín. Sin embargo, mi voto para alcaldía de Medellín será por Juan Carlos Vélez Uribe, lo cual sustento en las siguientes razones:

Lo primero que quiero aclarar es que no lo hago motivado por un interés personalista de apuntarme al ganador de todas las encuestas, pues como liberal que siempre he sido, muchas veces he perdido acompañando por convicción a los candidatos del partido Liberal.

Quienes me conocen, saben que fui crítico de muchas posturas del Dr. Álvaro Uribe Vélez cuando fue presidente de Colombia, y aunque le respeto y reconozco su liderazgo, ideológicamente me distancio de muchas de sus ideas políticas, lo cual tampoco me alcanza para alegrarme del matoneo judicial de que hoy es víctima, por parte de diversos actores judiciales que politizan la justicia en nuestro país. Apoyar entonces a Juan Carlos Vélez, no me hace uribista por antonomasia.

Lo cierto, es que Juan Carlos Vélez Uribe es la persona que Medellín necesita como Alcalde, dadas las especiales circunstancias que hoy vive la ciudad, producto del modelo de administración que aplicó el Alcalde actual Aníbal Gaviria, de quien siempre he dicho que manejó una doble agenda en su rol como alcalde, la de la ciudad, y la suya personal. En la segunda, fue clara la milimetría política que aplicó a todas sus actuaciones, en procura de derivar réditos políticos que le catapultasen a futuro, y retomar su ambición de llegar a la casa de Nariño.

Anibal Gaviria fue tibio para afrontar problemas como la corrupción de miembros de la Policía que hicieron inocuas las estrategias para combatir delitos como el microtráfico y la extorsión en Medellin, no obstante las continuas denuncias de la comunidad. Pesó más no incomodarse con las altas esferas de la institución.

Juan Carlos Vélez en cambio, desde ya reconoce que como Alcalde su primer compromiso será la seguridad de la ciudadanía, y su primera estrategia consistirá en exigir el saneamiento de la policía, expulsando a los agentes corruptos que se dejaron contaminar por la criminalidad. Aníbal Gaviria nunca concibió que el problema de seguridad en Medellín requería de medidas en doble vía: Institución-comunidad. Al contrario, se limitó a aplicar acciones logísticas de control en una sola vía, aprovechando su boyante presupuesto, que finalmente se tradujo en gastos superiores a 400 mil millones en seguridad, con escaso retorno en los beneficios obtenidos. No destruyó estructuras criminales ni atacó los negocios y finanzas de los criminales. Tampoco se ocupó de cortar el cordón umbilical entre jóvenes y combos en las comunas, que son la cantera de que se nutren las bandas criminales.

Juan Carlos Vélez en cambio, ha entendido que sólo siendo un Alcalde que gerencie directamente las estrategias de seguridad implementadas, logrará obtener resultados efectivos, exigiéndole a todos los actores e instituciones cumplimiento de metas y resultados en el tiempo. Gaviria se fue sólo en improvisaciones y desgaste burocrático haciendo experimentos con cambios en la estructura corporativa de seguridad municipal y cambiando sucesivamente de secretarios de seguridad.

En lo político, es sano para Medellín que Juan Carlos Vélez llegue a la Alcaldía avalado por un sólo partido político como el Centro Democrático, recién fundado y todavía sin el desgaste por corrupción de sus dirigentes, como infortunadamente le ocurre al apoyo multipartidista de mi amigo Gabriel Jaime Rico.

Creo finalmente, por otro lado, que ya la vida le ha puesto al Dr. Álvaro Uribe Vélez de frente con las consecuencias de todos sus actos de su larga trayectoria pública, tanto de sus aciertos como equivocaciones, y pienso que a estas alturas de madurez biológica y racional, recogerá lo más positivo de su experiencia y liderazgo para las actuales circunstancias de la ciudad, y se constituirá en un buen consejero para el próximo Alcalde de Medellín: Juan Carlos Vélez Uribe.

Sólo le pido algo al Dr. Juan Carlos, no convertir la alcaldía como lo hizo su antecesor, en una trinchera del revanchismo y la exclusión política, pues por el progreso de Medellín y la convivencia de nuestra gente, todos podemos y queremos aportar, sólo requerimos de un alcalde que nos convoque a todos sin distingo alguno.

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