Recién hace unos días cumplí mis 55 años, lo que me puso a pensar que ya van siendo bastanticos, no porque esté cansado de la vida, al contrario, siento que tengo muchas cosas pendientes por hacer todavía, sino porque en ocasiones me asaltan momentos de cierta angustia al pensar que de pronto he dejado pasar la mayor parte de mi vida sin poder lograr las cosas que siempre soñé. Debo reconocer con cierta vergüenza, que algunas son cosas materiales, como un apartamento libre de deuda hipotecaria, una finquita campesina en la que pueda disfrutar con la familia y amigos, viajar a conocer tantos países del mundo que sólo he visto en películas, en fin, para que sigo enumerando. Como consuelo, me regocijo pensando que igual he disfrutado de gratos momentos, cuento con una familia maravillosa, así no pueda disfrutar de su compañía como quisiera por cuestión de mi trabajo fuera de Medellín.
También con los años, mi conocimiento de la vida y sobre las áreas en que me desarrollo profesionalmente, se han enriquecido con las múltiples experiencias vividas. He logrado desarrollar, al menos eso creo, lo que los SEO de las redes sociales llaman, mi marca personal. Sin embargo, ha habido momentos en que según me confiesan los pocos amigos que me quedan, no he tomado las decisiones más inteligentes de mi vida.
Hace muchos años por ejemplo, cuando me desempeñaba como simple funcionario del nivel profesional de la Secretaría de Obras Públicas del Municipio de Medellín, siendo alcalde el Dr. Juan Gómez Martínez, mi buen amigo de siempre Luis Carlos Díaz Mora, siendo entonces Concejal de Medellín, y para mí uno de los mejores en toda la historia del cabildo municipal, me ofreció presentar mi hoja de vida entre una terna al señor Alcalde, para seleccionar el Gerente del Aeroparque Olaya Herrera. No le quise aceptar tal generosidad inmerecida porque ello me implicaba retirarme políticamente del Directorio Liberal de Antioquia, que presidía el Dr. Bernardo Guerra Serna, en el cual militaba desde hacía veinte años y bajo cuya bandera quería aspirar al Concejo.
Finalmente allí me negaron el aval y me vi obligado a retirarme del Directorio muy a mi pesar, para poder aspirar al Concejo como independiente en el año 2000, perdiendo de paso todo mi trabajo político de tantos años, realizado en dicha casa política. Fue mi primera oportunidad desperdiciada de llegar quizás, a un cargo de primer nivel y poder servirle a mi ciudad.
No obstante haberme retirado del Directorio Liberal de Antioquia, aspiré al Concejo de Medellín avalado por el Partido Liberal y acompañando en fórmula a la Asamblea al Dr. Carlos Alberto Molina. Nos quemamos ambos infortunadamente en esa oportunidad. Pero siempre he continuado militando en el Partido Liberal, aunque como independiente.
Hay otra anécdota que quiero dejarles. Era el año 2001, si la memoria no me falla, y el Dr. Álvaro Uribe Vélez, a quien nunca he tenido la oportunidad de conocerle personalmente, se encontraba trabajando en su campaña a la Presidencia de la República, aunque para esos meses su favorabilidad en las encuestas no registraba más de un 5% en la intención de voto, mientras que el candidato Liberal Horacio Serpa, ostentaba casi un 40% de favorabilidad. Yo fui invitado por el Senador Mario Uribe y otros amigos para que apoyara la campaña del Dr. Uribe, y tuve la oportunidad de conversar con él unos minutos por teléfono, a instancias de su primo. Reconozco que el Dr. Álvaro Uribe fue muy cordial y deferente conmigo, quizás inducido por la exagerada y generosa publicidad que le hiciera de parte mía el Dr. Mario Uribe, dada la positiva impresión que le causó el importante caudal de votos que logré en mi aspiración al Concejo, siendo un desconocido de la arena política.
En medio de la breve conversación telefónica sostenida con el Dr. Álvaro Uribe, quien esa semana se encontraba en campaña por el Valle del Cauca, nos comprometimos ambos en tomarnos una taza de café a su regreso en Medellín, y definir los pormenores de nuestro apoyo a su campaña. Pero nuevamente pudo más mi fidelidad al partido liberal y a su candidato Horacio Serpa, a quien nunca conocí, y finalmente, nunca busqué tomarme la taza de café con el Dr. Uribe, quien pocos meses después rebasó al Dr. Serpa en las encuestas y ganó de forma abrumadora la presidencia.
Fue patético ver como circulaban en fila todos los jefes políticos liberales de Antioquia hacia la campaña de Primero Colombia, con Uribe ya montado en las encuestas, mostrando sin pudor sus apetitos burocráticos, en tanto yo me quedaba quieto en primera, desperdiciando quizás otra oportunidad de llegar por la puerta grande, cuando Uribe apenas afloraba en el panorama nacional, y con certeza de terminar anidando en su gobierno como sí lo hicieron tantos amigos míos.
Fueron otros ocho años de desierto laboral, durante los cuales me tocó luchar en solitario y a brazo partido, como ha sido todo en mi vida, siendo una constante, siempre que se asume la lucha política por principios y sin entregar adhesiones mecánicas a cambio de favores personales.
Pero bueno, todos los días sale el sol, y vendrán otros días con su propio afán. Al fin y al cabo, 55 años no es nada, o si?
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