Como servidores públicos todos estamos expuestos al escrutinio público de la gestión, incluso uno de los principales principios que reglan la función administrativa es el de la responsabilidad, según el cual, los administradores públicos deben responder con diligencia y cuidado por el desarrollo de sus funciones y también por sus omisiones y actuaciones irresponsables que comprometan los bienes públicos. Y además, entre otros, se debe atender la función pública con eficacia - Velar porque todas las actividades estén dirigidas a los logros de los objetivos y al cabal cumplimiento de la misión – y eficiencia - Garantizar que todas las actividades de la entidad, produzcan los mayores logros y que sus recursos den el máximo rendimiento y aprovechamiento -.
Nunca he afirmado, no obstante mis constantes reparos, que la gestión adelantada por el Dr. Sergio Fajardo al frente de la Gobernación de Antioquia haya sido corrupta o deshonesta. Mal haría sin tener prueba alguna, y menos, por cuanto siempre me inspira el principio de la buena fe y creo que en todo lo que él dice encarnar como visión de la política, lo precede un sincero deseo por acertar, y en realidad, conociendo los desvalores éticos y grado de corrupción a que ha llegado nuestra clase política, su presencia en el panorama político nacional es oxigenante.
No obstante lo dicho, el hecho que uno sea honrado y honesto, no garantiza en todo una buena gestión en la función administrativa, si además no se dispone de la experiencia, competencia y experticia que aseguren una gestión eficaz y eficiente en la administración de los bienes públicos. Y ese ha sido el talón de Aquiles del Dr. Sergio Fajardo. Hoy no puede él ocultar, que sobre su gestión al frente del Departamento se le hacen reparos por el incremento inusitado de la deuda pública superando el billón de dólares, cuando la recibió en algo más de 600 mil millones. Igualmente, es inocultable el deterioro de las rentas departamentales durante su gobierno, que hoy ponen al Departamento aportas de incumplir la ley 617, por el excesivo gasto público en funcionamiento, respetos a sus ingresos de libre destinación.
De otro lado, varias empresas e instituciones del departamento, que antes fueron emblemáticas para la institucionalidad, hoy languidecen por su pobre gestión y amenaza de ruina como la Fábrica de Licores de Antioquia, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, Teleantioquia y Benedan, entre otras. Y nos es alarmismo nuestro, pues las cifras hablan por sí solas.
Es por ello, que independientemente de que las mayores críticas provengan de la administración de Luis Pérez Gutiérrez, quien le recibió el mandato en la gobernación y a quien él deslegitima como contradictor, el Dr. Sergio Fajardo sí le debe una explicación a la opinión pública sobre los reparos a su gestión. No puede ser que arropándose en un manto de víctima del ataque de los políticos corruptos y delincuentes que siempre afirma le persiguen, se sustraiga a dar claridad sobre el cumplimiento de los principios básicos de la función administrativa a que aludí arriba, y salga con sus frases simplistas y efectistas, como que “el silencio es la forma de responder a los corruptos”. Responder los cuestionamientos es un deber para él y un derecho de todos los antioqueños. Porqué si quienes hemos asumido roles como servidores públicos siempre hemos acatado la ley y respondido por nuestros actos, el exgobernador Fajardo en cambio piense que pude estar exento de tal obligación?.
En unos meses, cuando ya Antioquia y Colombia hayan olvidado las preguntas que el Dr. Sergio Fajardo hoy deja sin respuesta, volverá al escenario político nacional queriendo ser Presidente de Colombia y haciendo campaña a expensas de la clase política. Olvida el Dr. Sergio Fajardo que a más de discurso…
hay que ser eficaz y eficiente en la gestión.
Nunca he afirmado, no obstante mis constantes reparos, que la gestión adelantada por el Dr. Sergio Fajardo al frente de la Gobernación de Antioquia haya sido corrupta o deshonesta. Mal haría sin tener prueba alguna, y menos, por cuanto siempre me inspira el principio de la buena fe y creo que en todo lo que él dice encarnar como visión de la política, lo precede un sincero deseo por acertar, y en realidad, conociendo los desvalores éticos y grado de corrupción a que ha llegado nuestra clase política, su presencia en el panorama político nacional es oxigenante.
No obstante lo dicho, el hecho que uno sea honrado y honesto, no garantiza en todo una buena gestión en la función administrativa, si además no se dispone de la experiencia, competencia y experticia que aseguren una gestión eficaz y eficiente en la administración de los bienes públicos. Y ese ha sido el talón de Aquiles del Dr. Sergio Fajardo. Hoy no puede él ocultar, que sobre su gestión al frente del Departamento se le hacen reparos por el incremento inusitado de la deuda pública superando el billón de dólares, cuando la recibió en algo más de 600 mil millones. Igualmente, es inocultable el deterioro de las rentas departamentales durante su gobierno, que hoy ponen al Departamento aportas de incumplir la ley 617, por el excesivo gasto público en funcionamiento, respetos a sus ingresos de libre destinación.
De otro lado, varias empresas e instituciones del departamento, que antes fueron emblemáticas para la institucionalidad, hoy languidecen por su pobre gestión y amenaza de ruina como la Fábrica de Licores de Antioquia, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, Teleantioquia y Benedan, entre otras. Y nos es alarmismo nuestro, pues las cifras hablan por sí solas.
Es por ello, que independientemente de que las mayores críticas provengan de la administración de Luis Pérez Gutiérrez, quien le recibió el mandato en la gobernación y a quien él deslegitima como contradictor, el Dr. Sergio Fajardo sí le debe una explicación a la opinión pública sobre los reparos a su gestión. No puede ser que arropándose en un manto de víctima del ataque de los políticos corruptos y delincuentes que siempre afirma le persiguen, se sustraiga a dar claridad sobre el cumplimiento de los principios básicos de la función administrativa a que aludí arriba, y salga con sus frases simplistas y efectistas, como que “el silencio es la forma de responder a los corruptos”. Responder los cuestionamientos es un deber para él y un derecho de todos los antioqueños. Porqué si quienes hemos asumido roles como servidores públicos siempre hemos acatado la ley y respondido por nuestros actos, el exgobernador Fajardo en cambio piense que pude estar exento de tal obligación?.
En unos meses, cuando ya Antioquia y Colombia hayan olvidado las preguntas que el Dr. Sergio Fajardo hoy deja sin respuesta, volverá al escenario político nacional queriendo ser Presidente de Colombia y haciendo campaña a expensas de la clase política. Olvida el Dr. Sergio Fajardo que a más de discurso…
hay que ser eficaz y eficiente en la gestión.
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