Por: César Augusto Hernández Ortiz
Hubo un momento hace algunos años cuando el chavismo venezolano estaba en todo su apogeo, que Chávez premeditadamente quiso inyectarlo como la gran revolución socialista del siglo XXI en los demás países del hemisferio. En algunos países encontró receptividad ideológica como Bolivia y Ecuador, mientras en otros abyección por interés de recibir los favores económicos de la bonanza petrolera venezolana como Nicaragua y Haití, y en otros más, sino abyección, cierto sometimiento como Argentina, e incluso Brasil, que también evidenciaron cercanía ideológica. Otros países como Chile, dada su fortaleza económica supieron mantener distancia de las ansias expansionistas de poder del Presidente Chávez.
El caso colombiano fue distinto, hoy sabemos que Chávez siempre odió la dirigencia criolla por considerarla netamente santanderista, y a la cual siempre se dirigió como la oligarquía colombiana. Su estrategia consistió entonces en aliarse con la guerrilla de las Farc y promover a través de su apoyo y financiamiento una toma del poder, que obviamente sólo cabía en la mente febril del comandante Chávez, pero que le alcanzó para ocasionar grandes daños a Colombia, por cuanto la guerrilla cometía horrendos actos de terrorismo y barbarie y corría a esconderse al país vecino donde encontraba abrigo y protección. Fue ese apoyo y cercanía de Chávez con las Farc, y dada su influencia en el grupo guerrillero, lo que propició que pudiera ser Venezuela un facilitador de los diálogos de la guerrilla con el gobierno de Colombia. Y como la diplomacia puede con todo, incluso hoy se le agradece tal gesto de hermandad por nuestro gobierno.
Aunque siempre Chávez, y ahora con mayor virulencia Maduro, siempre exigieron a Colombia no intervenir en sus asuntos internos, ellos sí lo hicieron subrepticiamente por años en nuestro conflicto interno y vaya uno a saber qué cosas negociaron en su momento con la guerrilla, en contra de los intereses de Colombia. Pero hoy las cosas son distintas. Venezuela se encuentra inmersa en una grave crisis económica y social, y el chavismo se precipita por el despeñadero de su propio fracaso como ideología y sistema de gobierno. Por ello, por el bien de Venezuela como república, y el de su pueblo que no merece las condiciones de vida de inframundo que hoy padece, urge un acuerdo nacional de toda su dirigencia para evitar el desplome de la nación, y Colombia, a mi modo de ver es el único país que sin sacar provecho de una intervención, puede “presionar” para que el gobierno de Maduro lo posibilite y cuanto antes se reúna con la oposición representada en la asamblea y busquen tal acuerdo nacional.
Lo que hizo el Presidente Obama ayer, de mantener la situación de emergencia sobre Venezuela fue cerrar más el cerco internacional que se tiene sobre su gobierno y precipitar el cambio interno que todos reclaman pero que al darse bajo ese condicionamiento proveniente de la potencia del hemisferio, con la que Venezuela ha mantenido confrontación últimamente, conduce a que las decisiones que se tomen no sean de muy buena gana y sin propósito de cambio estructural para el país. Distinto es que las “presiones” amistosas vengan de un país par, como Colombia, que también padece iguales momentos de tensión interna por la confrontación del gobierno Santos con el opositor movimiento del expresidente Uribe. Por vivir ambos países una crisis de convivencia ciudadana quizás se entenderían mejor en este caso, y además, el gobierno de Maduro está obligado a aceptar la mediación de Colombia, así como nosotros aceptamos la de Venezuela en nuestro conflicto.
Es la única solución viable que veo a corto plazo para buscar la conciliación en Venezuela, y que producto de un acuerdo nacional se pueda dar la transición necesaria para que se acorte el período presidencial y Venezuela pueda a la mayor brevedad convocar unas nuevas elecciones presidenciales y por fin restablecer la institucionalidad que hoy se encuentra cooptada por el desespero del régimen chavista en no dejarse sacar a sombrerazos del poder, pero que cada día que transcurre acerca el día en que quien lo sacará será el mismo pueblo mediante una revuelta nacional que nadie quisiera que ocurriera, por las inimaginables consecuencias que tendría para toda la nación.
Sólo espero que Santos y Maduro tengan la valentía de dar ese primer paso por la solución que lleva mi propuesta. Bueno, y claro, si tuviera la oportunidad de hacerles llegar mi escrito.
Hubo un momento hace algunos años cuando el chavismo venezolano estaba en todo su apogeo, que Chávez premeditadamente quiso inyectarlo como la gran revolución socialista del siglo XXI en los demás países del hemisferio. En algunos países encontró receptividad ideológica como Bolivia y Ecuador, mientras en otros abyección por interés de recibir los favores económicos de la bonanza petrolera venezolana como Nicaragua y Haití, y en otros más, sino abyección, cierto sometimiento como Argentina, e incluso Brasil, que también evidenciaron cercanía ideológica. Otros países como Chile, dada su fortaleza económica supieron mantener distancia de las ansias expansionistas de poder del Presidente Chávez.
El caso colombiano fue distinto, hoy sabemos que Chávez siempre odió la dirigencia criolla por considerarla netamente santanderista, y a la cual siempre se dirigió como la oligarquía colombiana. Su estrategia consistió entonces en aliarse con la guerrilla de las Farc y promover a través de su apoyo y financiamiento una toma del poder, que obviamente sólo cabía en la mente febril del comandante Chávez, pero que le alcanzó para ocasionar grandes daños a Colombia, por cuanto la guerrilla cometía horrendos actos de terrorismo y barbarie y corría a esconderse al país vecino donde encontraba abrigo y protección. Fue ese apoyo y cercanía de Chávez con las Farc, y dada su influencia en el grupo guerrillero, lo que propició que pudiera ser Venezuela un facilitador de los diálogos de la guerrilla con el gobierno de Colombia. Y como la diplomacia puede con todo, incluso hoy se le agradece tal gesto de hermandad por nuestro gobierno.
Aunque siempre Chávez, y ahora con mayor virulencia Maduro, siempre exigieron a Colombia no intervenir en sus asuntos internos, ellos sí lo hicieron subrepticiamente por años en nuestro conflicto interno y vaya uno a saber qué cosas negociaron en su momento con la guerrilla, en contra de los intereses de Colombia. Pero hoy las cosas son distintas. Venezuela se encuentra inmersa en una grave crisis económica y social, y el chavismo se precipita por el despeñadero de su propio fracaso como ideología y sistema de gobierno. Por ello, por el bien de Venezuela como república, y el de su pueblo que no merece las condiciones de vida de inframundo que hoy padece, urge un acuerdo nacional de toda su dirigencia para evitar el desplome de la nación, y Colombia, a mi modo de ver es el único país que sin sacar provecho de una intervención, puede “presionar” para que el gobierno de Maduro lo posibilite y cuanto antes se reúna con la oposición representada en la asamblea y busquen tal acuerdo nacional.
Lo que hizo el Presidente Obama ayer, de mantener la situación de emergencia sobre Venezuela fue cerrar más el cerco internacional que se tiene sobre su gobierno y precipitar el cambio interno que todos reclaman pero que al darse bajo ese condicionamiento proveniente de la potencia del hemisferio, con la que Venezuela ha mantenido confrontación últimamente, conduce a que las decisiones que se tomen no sean de muy buena gana y sin propósito de cambio estructural para el país. Distinto es que las “presiones” amistosas vengan de un país par, como Colombia, que también padece iguales momentos de tensión interna por la confrontación del gobierno Santos con el opositor movimiento del expresidente Uribe. Por vivir ambos países una crisis de convivencia ciudadana quizás se entenderían mejor en este caso, y además, el gobierno de Maduro está obligado a aceptar la mediación de Colombia, así como nosotros aceptamos la de Venezuela en nuestro conflicto.
Es la única solución viable que veo a corto plazo para buscar la conciliación en Venezuela, y que producto de un acuerdo nacional se pueda dar la transición necesaria para que se acorte el período presidencial y Venezuela pueda a la mayor brevedad convocar unas nuevas elecciones presidenciales y por fin restablecer la institucionalidad que hoy se encuentra cooptada por el desespero del régimen chavista en no dejarse sacar a sombrerazos del poder, pero que cada día que transcurre acerca el día en que quien lo sacará será el mismo pueblo mediante una revuelta nacional que nadie quisiera que ocurriera, por las inimaginables consecuencias que tendría para toda la nación.
Sólo espero que Santos y Maduro tengan la valentía de dar ese primer paso por la solución que lleva mi propuesta. Bueno, y claro, si tuviera la oportunidad de hacerles llegar mi escrito.
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