Por: César Augusto Hernández Ortiz
Felicitaciones al Club Atlético
Nacional de Medellín por su extraordinario triunfo en la Copa Libertadores de América. Con
este gran logro, que se suma al ya obtenido en 1989, Nacional consiguió
coronarse por segunda vez campeón del torneo de fútbol más importante del
continente, y con ello obtuvo el derecho para disputar el Mundial de Clubes en Japón en el
mes de diciembre próximo. Es decir, los muchachos del Profesor Rueda han
logrado ponerse a la altura de los mejores del Mundo. Imagínense el sueño hecho
realidad de ver un clásico intercontinental como Nacional vs Real Madrid. Será
maravilloso para ellos y para Colombia.
Por este logro obtenido merecen reconocimiento
no sólo los jugadores y su cuerpo técnico, sino también sus directivos y
fundamentalmente su gran hinchada, regada por todo el país y quizás la más
grande de todos los equipos profesionales de Colombia.
Pero así mismo no son pocos sin embargo, los que
en Colombia critican que el dueño de Nacional sea la Organización Ardila Lülle,
la misma que conglomera grandes empresas colombianas como RCN Televisión, RCN
Radio y la marca de bebidas gaseosas Postobón, esta última, patrocinadora en el
pasado del Torneo Profesional Colombiano, así como de varios equipos
profesionales participantes del torneo rentado colombiano. Se afirma que esa
relación comercial le resta cierta transparencia a la competencia deportiva del
torneo, pues termina casi siendo un una misma empresa patrocinando varios
equipos y dueña de los derechos futbolísticos de jugadores que se prestan los
equipos entre sí, con lo que resulta teniéndose intereses económicos en varios
equipos a la vez y en el mercado y valorización de los jugadores.
Pero con todo y eso, el aporte
que se hace en el aspecto empresarial y en la organización administrativa y
financiera del Nacional, resulta a todas luces de mayor beneficio para el fútbol
colombiano y para la sociedad en general, que sean empresas respetables las
propietarias de los clubes, y no como en las aciagas épocas en que el
narcotráfico y las mafias se apoderaron de varios equipos profesionales, y todo
el fútbol colombiano se constituyó en un generador de economía subterránea, que
nos llevó al descrédito internacional.
Hoy Atlético Nacional es
reconocido internacionalmente como una gran escuadra deportiva, y su gesta debe servir
de ejemplo a las demás instituciones deportivas del fútbol colombiano, para que promocionen sus canteras de jugadores y adecúen sus estructuras administrativas, posibilitando la democratización de la propiedad de los clubes y la
participación de sus hinchas en las decisiones importantes de los equipos, como
bien lo hace ahora el Deportivo Independiente Medellín, y lo ha hecho el
Deportivo Cali.
Pero flaco favor se le hace al fútbol
colombiano y a los jugadores y técnicos, si aun tratándose de empresas o
empresarios respetables, se pasa por encima de la persona y se le irrespeta su
dignidad, como hace días se le hizo a alguien tan querido por los colombianos,
como es el profe Alexis Mendoza, por parte del mayor accionista del Junior de
Barranquilla, ofendiendo de paso a su noble y fiel hinchada tiburona.
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