Ir al contenido principal

MI CARTA PÚBLICA PARA MEDELLÍN

Por: César Augusto Hernández Ortiz

Hoy fueron asesinados a bala dos jóvenes de 17 y 20 años, respectivamente, en el barrio Francisco Antonio Zea, en la zona noroccidental de Medellín. Se suman a otros tantos homicidios de jóvenes ocurridos en los últimos meses, en lo que ha sido un recrudecimiento de las muertes violentas en Medellín. Según se informa por las autoridades las muertes son producto del enfrentamiento de bandas criminales por el control de sus territorios y las rentas del microtráfico y demás actividades criminales. Por lo general son siempre muchachos jóvenes los que terminan de forma prematura con sus vidas, dentro de un conflicto en el que lo común es mandar a asesinar por nimiedades, y así, la vida depende tan solo de la suerte, de las circunstancias, de no estar mal ubicado en el momento inoportuno, o de la mayor astucia de algunos sobre otros para moverse en medio de la criminalidad. Pero en todo caso, son siempre los jóvenes de mi querida Medellín los que terminan siendo al mismo tiempo víctimas y victimarios de la guerra.

Me duele esta triste realidad de mi ciudad. Tengo un hijo también de 17 años, y no puedo estar tranquilo sobre su seguridad. No puede ser garantía de seguridad para una familia en Medellín, el que viva en Laureles o el Poblado,  y no en los barrios que hoy son escenario de enfrentamientos entre bandas. La seguridad en Medellín debe ser plena para toda la ciudadanía y garantizada en todos los barrios de la ciudad. Hago un llamado a la administración municipal y a las autoridades locales y nacionales para que realmente se tomen las medidas eficaces para preservar la vida de los jóvenes de la ciudad. Son ustedes los únicos que pueden brindarles la esperanza a las familias de Medellín de no perder más hijos.

Todo lo demás son simples falacias, que el pacto del fusil, que el apaciguamiento negociado entre las bandas, todo eso son engaños para la ciudad. Así como las políticas administrativas a que nos tienen acostumbrados de “hacerse pasito” entre autoridades y criminales, o peor aún, el pasar de agache y mostrar sólo lo bello de Medellín. Para todo joven que hoy se encuentre inmerso dentro de una banda, ya le es imposible retirarse de ella así lo quiera hacer. Una vez ha sido identificado como miembro de una banda por sus enemigos, ya se constituye en un objetivo militar. Se le persigue y acecha, su muerte se hace inminente y es sólo cuestión de tiempo. Por ello, su única esperanza de vida es que sean las autoridades las que desarticulen las bandas criminales, y principalmente, a sus cabecillas que son los que se benefician de las rentas de la criminalidad. Los jóvenes son sólo carne de cañón para ellos.

Medellín me recuerda una joven pareja de personas que conocí en mi juventud. Los apreciábamos mucho y veíamos con esperanza que pudieran formar una verdadera familia, en beneficio de los niños que ya tenían. Pero infortunadamente eran muchas las amenazas que se cernían sobre la joven pareja. No siendo casados, tenían una unión marital de hecho con todas las vicisitudes y problemas del día-día, faltos de educación, presencia del licor en el hogar, y para colmo de males, violencia intrafamiliar ejercida por el macho. Recuerdo con cierta nostalgia los días de navidad y fin de año, como ambos se vestían elegantemente y pasaban a saludarnos pletóricos de amor y alegría. Pero tristemente la alegría del atardecer, se tornaba en riñas, peleas y golpes después del feliz año al amanecer, siempre producto de la mezcla de rumba y licor, y en presencia de los hijos.

Así es Medellín. Hoy se nos presenta como la ciudad hermosa, moderna e impecable, pero por dentro tiene todas las amenazas contra la convivencia pacífica de sus gentes. Crimen, narcotráfico, extorsión, economía subterránea y corrupción. Casi que puedo atreverme a afirmar, que la única esperanza que tiene para salir adelante, se cimienta en dos cosas: Que la gran mayoría de la gente de Medellín es buena, y que al frente de la Alcaldía hay una persona que no nos engaña y que quiere hacer bien las cosas por su ciudad. Ojalá puedan unirse ambas cosas y trabajar unidos por salvar a Medellín.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL PODER DEL ESTADO COLOMBIANO CONVERTIDO EN INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN SOCIAL

  Por: César A. Hernández Ortiz Con la muerte de varios niños esta semana por el bombardeo de las Fuerzas Militares ordenado por el Presidente Petro contra las disidencias de las FARC que dirige alias Mordisco en el Guaviare, se esperaba que Petro ofreciera algún tipo de excusas al País, si se tiene en cuenta que, por un hecho similar, había acusado al gobierno de Duque de cometer un crimen de lesa humanidad y violación de DDHH. Sin embargo, lo que hizo fue justificar el hecho ante la necesidad, según afirmó, de prevenir un ataque criminal contra veinte soldados por un grupo de guerrilleros. No reprocho al presidente por haber tomado la decisión de bombardear el grupo de guerrilleros de Mordisco, contra quien sostiene una cruenta guerra desde hace varios meses en el sur del país, porque al final, para bien o para mal, fue producto de una decisión de Estado, que la Constitución y la ley le permiten ejecutar ante eventos extremos de perturbación del orden público, o situaciones d...