Por: César Augusto Hernández Ortiz
Aunque en el derecho el principio
de seguridad jurídica es una garantía que todo ciudadano aspira se le brinde de
manera efectiva en todo Estado Constitucional, en Colombia, históricamente, ha
cumplido una función más importante en el ámbito de los poderes dominantes,
sirviendole infortunadamente a los factores reales de poder y en disfavor casi
siempre del ciudadano raso. Por eso, en el caso de la exsenadora Piedad Córdoba,
parece haberse dado una excepción, con el fallo que en recientes días dio a
conocer el Consejo de Estado, mediante el cual tumbó la sanción con la que la
Procuraduría la había inhabilitado por 18 años para ejercer cargos públicos.
Y es que la seguridad jurídica, como
principio del derecho universalmente reconocido, se basa en la «certeza del
derecho», tanto en el ámbito de su publicidad como en su aplicación, y que
significa la seguridad de que se conoce, o puede conocerse, lo previsto como
prohibido, ordenado o permitido por el poder público, y en ese sentido, producto
de esta seguridad sobre la certeza del derecho, deviene un sentimiento de
satisfacción o aceptación “erga omnes”, sobre los fallos de derecho que produce
la justicia.
Es por lo anterior, que independiente
de que Piedad Córdoba haya podido fraternizar con los dirigentes de las Farc con
ocasión del proceso de intermediación que adelantó para la liberación de los
secuestrados, o que haya aprovechado tales circunstancias para sacar réditos
políticos para sí y para las Farc, como lo afirma el Procurador, estos hechos no la
convierten en guerrillera. Y menos aún, después que la Corte Suprema de
Justicia había declarado que las pruebas conseguidas en el computador de Raúl
Reyes no eran "legales", mal podrían haber sido utilizadas por la
Procuraduría para fundamentar en ellas la sanción disciplinaria que le impuso a
Piedad Córdoba, violentando de plano todo principio de seguridad jurídica.
Si esa decisión de la Corte
Suprema implicó que se archivara una investigación en contra del excongresista
Wilson Borja, también señalado en su momento de 'farcpolítica', por qué no ocurrió
lo mismo en el caso de Piedad Córdoba? Quizás la respuesta se encuentre en el
interés político que motiva muchas de las acciones disciplinantes del
Procurador Ordoñez.
Por otro lado, y en otro caso
sobre lo mismo, de todos es conocido también, como el ex presidente Álvaro Uribe
Vélez, siempre se ha manifestado en contra de la ley de restitución de tierras
por considerar que con su aplicación se ha vulnerado el principio de seguridad
jurídica en torno a la propiedad sobre la tierra, lo cual ha menoscabado la “confianza
inversionista” que él tanto propaló en su gobierno. Acaso según él, por garantizar
la seguridad jurídica es menester que algunos ricos empresarios continúen
ejerciendo propiedad sobre grandes extensiones de tierra, tras de las cuales
hubo despojo, muerte y constreñimiento a sus legítimos dueños?
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