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QUÉ ESPERAMOS DEL NUEVO FISCAL GENERAL?

Por: César Augusto Hernández Ortiz

Hoy se posesiona Néstor Humberto Martínez como nuevo Fiscal General de la República de Colombia. Son inmensos los retos con que recibe la Fiscalía, entre ellos, el manejo de la justicia en el posconflicto, la recuperación de la transparencia en la entidad, venida a menos en los últimos años, en que casi todos los procesos judiciales de alto interés nacional se han politizado, y la Fiscalía ha terminado siendo un instrumento de poder al servicio del gobierno de turno. Otro reto descomunal es combatir con resultados efectivos la criminalidad y la delincuencia común y organizada, que prácticamente tienen acorralada a la sociedad, por causa de los altos índices de impunidad, lo mismo que la corrupción que permeó todo el aparato estatal.

En realidad hay que decir que no ha sido grata la gestión que han adelantado al frente de la Fiscalía los anteriores fiscales, siendo manifiesto en todos ellos la aplicación de una justicia selectiva, y particularmente, la del saliente fiscal Montealegre, en que se hizo gala de una justicia mediática y de espectacularidad frente a los medios, más que de respeto al debido proceso y derecho de defensa a que tiene derecho todo colombiano por mandato constitucional. No en vano las mayores demandas y reparaciones por perjuicios causados que hoy pesan sobre el Estado, son precisamente por actuaciones arbitrarias del órgano judicial acusador.

No es poca la desilusión entonces que deja el ex fiscal Montealegre quien por su antecedente como ex magistrado de la Corte Constitucional, hacía prever un mandato pleno de garantías y de respeto por la persona, en el que no se abusara de la medida privativa de la libertad y se brindara a todos por igual ACCESO A LA JUSTICIA. Pero no fue así. Durante su mandato al contrario, la fiscalía se convirtió en un ente burocrático y despilfarrador del erario, con reprochables actuaciones por nombramientos hechos sin fundamento en el órgano acusador y la celebración de millonarios contratos directos, como el que firmó con la politóloga Natalia Springer.

Ante la imposibilidad que a la Fiscalía llegue, como quisiéramos todos los colombianos, un jurista de tiempo completo con amplia trayectoria en el derecho penal y la política criminal, no queda más que esperar que el Dr. Néstor Humberto Martínez responda con altura a los retos que hoy demanda el órgano acusador, por el bien de Colombia y de la justicia, y nos permita recobrar la confianza en la institución, sometida hoy al triste espectáculo circense de verla servir de cuadrilátero, en el cual se dirimen los odios políticos en Colombia, mientras tanto los criminales acorralan y asesinan a los ciudadanos de bien. 

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