Por:
César Augusto Hernández Ortiz.
Parece que por fin y tras una
espera de casi seis años, los antiguos habitantes de Gramalote, el pueblo que
una falla geológica destruyó en 2010, podrán volver al nuevo pueblo que el
Gobierno Nacional les construyó en reemplazo del antiguo, a escasos kilómetros
de distancia. Parece que el regreso será en el mes de diciembre próximo.
Creo que todos en Colombia esperábamos
con ansias el anuncio del gobierno en que se informara la terminación de la
construcción de la nueva cabecera municipal de Gramalote, y posibilitar la
reunificación de su población hoy dispersa, por causa de la destrucción del
pueblo en diciembre de 2010, producto de la desestabilización geológica del
terreno en que se hallaba asentado, detonada a su vez por la fuerte temporada
invernal que vivó Colombia en ese año. Son cerca de 617 propietarios según el censo,
los que serán reubicados en el nuevo pueblo, así como a los arrendatarios que
vivían allí, a quienes se les respetará el derecho a la vivienda, con lo que
una vez reubicados serán propietarios de sus casas en el nuevo Gramalote, lo
mismo que quienes tenían lotes, a los cuales se les restituirán nuevos lotes.
La idea es procurar al máximo reconfigurar la comunidad que vivía en Gramalote.
Sin embargo, y no obstante que
muchos de los antiguos pobladores de Gramalote manifestaron su intención de querer
volver al pueblo, después de seis años de espera, me temo que la repoblación
del sitio pueda resultar compleja, por cuanto cada día que pasa es un día más
de pérdida de arraigo de los pobladores por su antiguo municipio, así como del
tejido social que permita restituir la cohesión social entre la comunidad. No
quisiera pensar, que por las contingencias y demoras padecidas en la
construcción del nuevo pueblo, para cuando éste se pretenda habitar ya no exista
comunidad que viva allí, y termine convertido en un pueblo artificial, sólo para
paseos y descansos esporádicos de sus propietarios, y se pierda la identidad
cultural y el acervo histórico de una población que cuenta con una historia de más
de 158 años.
Y es que la historia de
Gramalote, como comunidad, ha sido trágica, pues con el reasentamiento urbano
que se espera realizar a partir de diciembre próximo será su tercera
reubicación en sus 158 años de historia, siendo fundado en dos ocasiones, la
primera vez el 27 de noviembre de 1857, y la segunda en 1883 en un sitio
cercano al de la primera fundación. Su primer traslado se dio después de no
pacíficos debates y discusiones entre la misma comunidad, en torno a la necesidad
o no del desplazamiento y sobre los sitios planteados como alternativa. Finalmente,
para presionar a los más renuentes al traslado tuvo que apelarse incluso a estrategias
inherentes a la vocación y fe cristiana de la comunidad, y el obispo de Nueva
Pamplona, verse obligado a autorizar la desacralización y destrucción del
oratorio y la creación del nuevo templo en el segundo sitio planteado.
Nos aprestamos entonces a la tercera
fundación de Gramalote, seis años después de la tragedia, resurgiendo de los
escombros en un sitio cercano del casco siniestrado. Muchos han sido los
problemas, errores y tropiezos en la construcción del nuevo pueblo, como fiel
reflejo de todo lo que se hace en Colombia, y seguro, serán más los problemas surgidos
en su repoblamiento.
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