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LA CAJA DE PANDORA DE MARCELO ODEBRECHT

LA CAJA DE PANDORA DE MARCELO ODEBRECHT:
"Si empiezo a hablar van a tener que habilitar celdas para varios presidentes suramericanos"
Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ingeniero Civil

A los hechos que enmarcan el reciente escándalo internacional de corrupción por el pago de multimillonarios sobornos que la multinacional brasileña Odebrecht pagó en 12 países para quedarse con contratos de infraestructura y energía, donde se hablan de 439 millones de dólares en sobornos, de los cuales 11,2 se habrían pagado en Colombia, se suma ahora, el financiamiento que la multinacional brasileña realizó a la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga, candidato uribista del naciente partido Centro Democrático.

Bien se dice desde antaño que la política se hace con votos o con plata. Y ante la orfandad de caudal de votos por parte de los congresistas del Centro Democrático, cuyo aterrizaje al Congreso obedeció exclusivamente a la fuerza electoral del expresidente, la única forma de competirle a la enmermelada maquinaria del Gobierno una campaña presidencial de tú a tú,  era a través de la inyección de recursos foráneos en abundancia, los que en el país era casi imposible conseguir por el veto tácito del gobierno a cualquier postura contraria a la gesta reeleccionista.

De otro lado, de los testimonios recogidos hasta la fecha y la evidencia enviada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y obtenida por la Fiscalía de Colombia donde se señala que políticos, altos exfuncionarios de los gobiernos de Uribe y Santos, congresistas activos, funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura, empresarios y miembros de la rama judicial, participaron en el entramado de sobornos, queda la percepción de que toda la alta institucionalidad del Estado, así como los mecanismos de participación democrática del país, han sido foco recurrente de una práctica sistemática de cooptación del poder en beneficio de unos pocos que por siempre lo han usufructuado, y que hoy colocan en amenaza a todo la institucionalidad colombiana ante las sucesivas revelaciones que surgen de la caja de pandora del caso Odebrecht.

Ahora resulta que el sonado caso de los primos NULE, sólo fue un caso más de esta suerte de episodios reprochables de la contratación pública en Colombia, y que en efecto, como ellos mismos lo manifestaron en su momento, fue cierto que el contrato de la concesión de la Ruta dl Sol Sector II les fue arrebatado de manera ilegal, en esa ruleta de intereses malsanos acostumbrados a jugar.

Esta semana, igual que lo hace siempre, que quema sin pudor sus propios fusibles, el expresidente Uribe ha solicitado se investigue la campaña de su candidato Óscar Iván Zuluaga. Me pregunto si con ello busca tender distancia a la cada vez más cercana sentencia del mayor accionista de Odebrecht: "Si empiezo a hablar van a tener que habilitar celdas para varios presidentes suramericanos".

En lo particular, y como ingeniero constructor, no me queda más que tristeza de la nula posibilidad que tenemos los ingenieros rasos en Colombia para acceder a la ejecución de las obras del estado, cuando ha sido la misma normatividad jurídica y la permisividad de su aplicación, la que les ha otorgado ya el título de grandes constructores a quienes han desangrado el erario, haciendo vanos ya los reclamos disonantes de la pomposa Cámara Colombiana de la Infraestructura, históricamente caracterizada como gremio, en mantener el estatus quo de un sistema inequitativo de participación de la ingeniería colombiana en la ejecución de las obras de infraestructura del país.

   

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