Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ingeniero Civil
Me resisto a creer que no podamos
encontrar un primer paso por la salvación de Colombia que queramos dar todos
sin mezquindad y con convicción de patria. Un primer paso que en realidad sea un
avance hacia adelante y no hacia atrás. No se trata que lo hagan ciertas mayorías
relativas motivadas legítimamente por el inconformismo social imperante, pero que
muchas veces esconden una heterogeneidad de intereses dispersos y
utilitaristas. Quién no quisiera marchar contra la corrupción rampante en que
ha vivido el País? Quién no quisiera marchar en contra de la violencia y muerte
que han desatado guerrilla, paramilitares y criminalidad contra la vida de
colombianos? Quién no quisiera marchar contra la exclusión y la falta de
oportunidades? Quién no quisiera marchar contra Odebrecht y sus socios que
esquilmaron nuestros recursos? Quién no quisiera marchar contra la afrenta cometida
contra la población pobre que representa Roberto Prieto y sus 30 mil millones
en contratos que le entregó el Presidente Santos por los favores recibidos?
Pero es que resulta que los que
convocan a marchar en contra de todo esto son los que hicieron lo mismo en los
ocho años de gobierno anterior al de Santos. Y paradójicamente, lo hacen incluso
en contra de personajes que antes hicieron parte de la misma hueste. Desde
Santos, sí, hasta Parody, Cecilia Álvarez, Gabriel Silva, Roy Barreras y muchos
otros con quienes en otrora formaron un mismo contubernio. Luego es una marcha que
disfraza revanchismo y odio, pero que como siempre, terminará llevando a
marchar a cientos de humildes, que los han sufrido y padecido tanto a los unos
como a los otros, pero que ahora, servirán de medio para mover el péndulo
político y la opinión pública, con miras a las próximas elecciones de Congreso
y Presidencia, hacia un nuevo frente de salvación nacional que aunque conformado
por los mismos actores, hoy quiere fungir como la única posibilidad para salir
del atolladero.
Será que 44 millones de
Colombianos no tenemos posibilidad alguna de decir “Basta Ya de lo mismo”?, Será
que no podemos marcar un punto de inflexión al sino de vivir por siempre el mismo
trozo ahistórico de nuestro devenir como nación, aquel que siempre se nos ha
destinado generación tras generación, de ver la misma película repetida pero con
distintos actores principales y de reparto ? Será tal nuestra tolerancia y
pasividad que aceptemos con resignación que El proceso 8000, Odebrecht,
Reficar, el Carrusel de la contratación, la mermelada santista, los cupos
indicativos, los Ñoños, los Besaile, y tantas más, sean la misma y única historia
que tengamos para contar a nuestros hijos, igual que una vieja canción que siempre queda
en la historia pero interpretada por distintos artistas? Será tal nuestro
estancamiento como Nación, que por más de 50 años nuestra historia patria se
reduzca a una misma página repetida 50 veces?
Quizás si haya algo por lo que podamos
marchar todos los Colombianos al unísono, así sea un sólo paso a la vez pero hacia
adelante, aunque signifique volver a arrancar de cero en algunos estamentos de
la institucionalidad. Que nos asegure que nunca más la función pública a nivel de los altos
cargos del estado, y en cualquiera de las tres ramas del poder público, se
convierta en un nicho de poder personal o político para alguien que lo utilice contra los otros. Proscribir la hegemonía del
poder en cabeza de unos pocos. Que nunca exista reelección a cargo alguno y la
función pública en los altos cargos sólo sea por un período. No más
congresistas, ni magistrados de altas cortes, ni altos funcionarios jubilados
en dichos cargos. Que todos los órganos de control queden en cabeza de la
oposición y su nominación sea por elección popular.
Lo anterior, responde a una
premisa básica que tristemente caracteriza al ser humano: La ocasión hace al
ladrón. Dejad a una persona sin control y vigilancia y tendrás un abusador en
potencia.

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