Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ingeniero Civil
A propósito del encomiable proyecto que hoy nos concita en la Promotora Ferrocarril de Antioquia, quiero traerles como remembranza un artículo del Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, Número 34. Volumen XXX - 1997 - editado en 1995, sobre el insigne arquitecto francés Charles Émile Carré (1863-1909) quien llegara a nuestras tierras por allá en el año de 1.889, y quien con tan sólo cinco años de estadía en la comarca nos dejara el más cuantioso y valioso legado de infraestructura arquitectónica para Medellín.
A propósito del encomiable proyecto que hoy nos concita en la Promotora Ferrocarril de Antioquia, quiero traerles como remembranza un artículo del Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, Número 34. Volumen XXX - 1997 - editado en 1995, sobre el insigne arquitecto francés Charles Émile Carré (1863-1909) quien llegara a nuestras tierras por allá en el año de 1.889, y quien con tan sólo cinco años de estadía en la comarca nos dejara el más cuantioso y valioso legado de infraestructura arquitectónica para Medellín.
“El 1o. de julio de 1889 Charles
Carré incursionó en el interior del continente, luego de arribar al puerto de
Barranquilla; recorrió en barco de vapor el río Magdalena, en ferrocarril las
tierras de Antioquia, y finalizó su viaje a lomo de mula en el valle que
sostiene la ciudad de Medellín.”
Transcurridos casi 130 años desde su llegada a Medellín, continúan acompañando
la vida de sucesivas generaciones de medellinenses varios de sus monumentos
arquitectónicos como la Basílica metropolitana y los edificios Vásquez y Carré,
fieles testimonios de nuestra memoria religiosa a la par que símbolos del progreso
de la naciente ciudad para la época. Sin embargo, hoy no todo es motivo de orgullo dentro
de la figura alegórica que mi mente quiere construir de aquella antigua Medellín.
Tristemente han desaparecido entre los modos de llegar a Medellín desde
Barranquilla, tanto la navegación por el Río Magdalena como el recorrido en ferrocarril
desde Puerto Berrío. Sólo nos queda como resquicio de aquellos precursores de
nuestra historia, algunos pocos humildes hombres ya viejos y encanecidos que hoy viven del
recuerdo de sus mejores días, cuando como operadores del antiguo Ferrocarril de
Antioquia, cada día de madrugada se encaramaban en sus máquinas, provistos de
fiambres y atavíos, para surcar los caminos de nuestra agreste geografía y con
el inconfundible ruido de sus trenes anunciar en cada poblado y sitio de llegada el arribo de
mercancías y progreso.
Afortunadamente para Medellín y Antioquia, el Gobernador Luis Pérez
Gutiérrez ha querido rescatar el nuevo ferrocarril de Antioquia, no para que se
le mire como un vacuo gesto de orgullo regional producto de efervescencias federalistas,
sino bajo la más profunda convicción de significar la única oportunidad de
generar desarrollo y riqueza para la región. Ya no queremos ser picadores de
piedras sino constructores de catedrales. Pensar en grande para el futuro de
Antioquia.
Ojalá que quienes aún nos miran con incredulidad, se contagien de esta fiebre
de progreso por Antioquia y se sumen con entusiasmo a este proyecto.
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