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CANDIDATOS PRESIDENCIALES POR FIRMAS, UNA NUEVA PRUEBA PARA LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA

Por:
César Augusto Hernández Ortiz

La democracia en mi país Colombia, actualmente se encuentra experimentando una prueba de depuración, que, a modo de laboratorio de política, del cual es factible derivar importantes tesis para el futuro, bien merece concitar la atención de la opinión pública internacional, así como de los más importantes centros de pensamiento político del mundo, con miras a hacer seguimiento del desenlace que tenga la actual campaña presidencial para el 2018.

Por primera vez, resultó un mayor número de aspirantes presidenciales inscritos mediante grupos significativos de ciudadanos que buscaron recoger firmas por todas las regiones del país para avalar a sus candidatos a la Presidencia de la República. Lo cual, de contera, evidencia la grave crisis institucional que atraviesan los partidos políticos en Colombia, que paradójicamente, deberían ser sustento de toda democracia. Hoy casi ningún aspirante que pretenda llegar a las elecciones aspira hacerlo avalado por un partido, sino como resultado de coaliciones.

Resulta difícil reconocer el hecho, que precisamente durante el actual gobierno de Juan Manuel Santos, éste haya logrado la difícil tarea de reunir a la mayoría de partidos políticos en torno a la llamada Mesa de Unidad Nacional, para que le apoyaran su más importante obra, como fue el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, y hoy, al final de su gobierno, no obstante haberse logrado el histórico fin del conflicto, tanto su gobierno como los partidos políticos, registren el más bajo nivel de favorabilidad en muchos años ante la opinión pública nacional.

Definitivamente los graves escándalos de corrupción sobrevinientes entre esa relación perniciosa que se dio entre las tres ramas del poder público: gobierno, legislativo y alta rama de la justicia, terminaron pasando una dura factura de cobro a toda la institucionalidad del estado, y el efecto fue una diáspora política, cuya característica común es una huida de dirigentes de todo lo que signifique un partido político.

De cerca de 25 candidatos inscritos por firmas, hoy, después de la revisión de firmas que hizo la Registraduría dio como resultado que se mantienen en contienda ocho aspirantes mediante este mecanismo: Germán Vargas Lleras, Carlos Caicedo, Alejandro Ordóñez, Piedad Córdoba, Sergio Fajardo, Juan Carlos Pinzón, Gustavo Petro y Marta Lucía Ramírez.

La Registraduría informó que en total se revisaron 16’154.288 firmas, de las cuales resultaron válidas 8’192.835.

Lo anterior, representa un nuevo hito de participación democrática en Colombia, que bien merece la pena, y en reconocimiento al esfuerzo y trabajo adelantado por los candidatos que resultaron favorecidos, que los grupos de poder en Colombia, de aquí en adelante no se inmiscuyan en este sano ejercicio democrático y les permitan seguir avanzando a los candidatos en la búsqueda por sí mismos, de los acuerdos y consensos para llegar unidos a las elecciones en torno a los nombres más representativos que entre ellos mismos seleccionen.


Sería nefasto para el país, que, a partir de ahora, mediante encuestas amañadas y de bolsillo, compradas por quienes históricamente han cooptado la democracia desde sus círculos de poder, se diera al traste con este ejercicio democrático, y se terminen favoreciendo aspiraciones por encima de otras, sólo por intereses particulares. O, peor aún, que la prensa, en manos de grupos empresariales, terminen sesgando la opinión pública en favor de los interese de sus favorecidos, quebrantando la obligación de informar de manera objetiva, verás y equitativa.

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