Ir al contenido principal

EL AUTÓDROMO DEL GOBERNADOR LUIS PÉREZ ES UN PROYECTO AMBIENTAL


Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ingeniero Civil


Desde hace algún tiempo, sin comprender bien de que se trataba, preguntaba inquieto a mi señora cuál era la razón, por la que ya era casi costumbre no poder dormir en las noches, debido al ensordecedor ruido de cientos de motos de alto cilindraje, corriendo a altas horas de la noche por la vía de Las Palmas. Quizás un poco descontextualizado de la vida en Medellín por llevar varios años trabajando fuera de la ciudad, ignoraba que se trataba de un problema que por años ha sido un dolor de cabeza para las autoridades y la administración municipal, sin solución aún.

Consiste en espectáculos de carreras de motos y piques ilegales, realizados por cientos de jóvenes, que, previamente, a través de redes sociales o de la voz a voz entre ellos mismos, y en forma clandestina, al menos para autoridades y policía, se citan a sitios determinados para competir y apoderarse de un espacio público, como una vía principal, por la que transitan vehículos en forma permanente, convirtiéndola por unas horas en escenario para el desfogue de adrenalina, frenesí, vértigo, y quizás también, para el consumo de sustancias y bebidas alcohólicas.

Es mucho el riesgo de accidentes y muertes el que se genera con estos actos, tanto para quienes compiten, como para los demás conductores que transitan por la vía, o para las personas que asisten como espectadores, pues, aunque parezca exótico para Medellín, los hay por cientos, al muy estilo de las violentas escenas del cine, de la conocida zaga “Rápido y Furioso”.

Lo que más preocupa es que las autoridades de policía y la secretaría de movilidad de Medellín, conociendo de esta práctica ilegal desde hace años, siempre manifiestan que, aunque ejercen control y vigilancia, las medidas adoptadas resultan insuficientes, y hoy este fenómeno se ha vuelto un problema mayor para la ciudad, pues se ha prolongado no sólo en el tiempo, sin encontrarle solución a la fecha, sino que ahora se extiende por muchas vías y sitios de la ciudad.

Cuál es la magnitud, me pregunto, con que nuestra sociedad califica el peligro que para nuestra juventud representa apropiar ciertas prácticas que los medios masivos de publicidad y consumismo capitalista nos quieren vender como hechos normales del mundo moderno, que más parecemos indiferentes a la suerte de nuestros hijos, al punto, que cuando un dirigente propone, al menos que tales prácticas de riesgo se puedan realizar, en un escenario apropiado que entrañe menor peligro para sus vidas, como puede ser en un autódromo que se construya para el efecto y ejercicio de tales actos y otros propios de las prácticas a motor, en los predios de la Granja Tulio Ospina del Municipio de Bello, surgen por montón voces descalificadoras del proyecto, acusándolo de ser una afrenta contra el medio ambiente?.

No será posible aspirar, en que al menos por una vez coincidamos que lo ambiental no se construye solamente entregando metros cuadrados de espacio verde a la ciudad, sino propiciando una transformación del hombre como elemento del paisaje, de nuestros malos hábitos, reordenando las costumbres, prácticas y la cultura de las personas, mediante la promoción de espacios lúdicos y de recreación adecuados para que la población, y particularmente la juventud, encuentren que el vértigo y la adrenalina que buscan alcanzar mediante las prácticas acrobáticas de motor, no derivan de que estas se realicen a altas horas de la noche, en sitios prohibidos y a escondidas de las autoridades, sino de la mayor destreza y habilidad que puedan desarrollar sobre sus máquinas a motor, al tiempo, que conserven niveles adecuados de seguridad para sus vidas, realizando tales actividades en los sitios adecuados.

No es más campeón, quien muere joven por ser más intrépido, sino quien reflexivamente encuentra la excelencia conservando su propia vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL PODER DEL ESTADO COLOMBIANO CONVERTIDO EN INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN SOCIAL

  Por: César A. Hernández Ortiz Con la muerte de varios niños esta semana por el bombardeo de las Fuerzas Militares ordenado por el Presidente Petro contra las disidencias de las FARC que dirige alias Mordisco en el Guaviare, se esperaba que Petro ofreciera algún tipo de excusas al País, si se tiene en cuenta que, por un hecho similar, había acusado al gobierno de Duque de cometer un crimen de lesa humanidad y violación de DDHH. Sin embargo, lo que hizo fue justificar el hecho ante la necesidad, según afirmó, de prevenir un ataque criminal contra veinte soldados por un grupo de guerrilleros. No reprocho al presidente por haber tomado la decisión de bombardear el grupo de guerrilleros de Mordisco, contra quien sostiene una cruenta guerra desde hace varios meses en el sur del país, porque al final, para bien o para mal, fue producto de una decisión de Estado, que la Constitución y la ley le permiten ejecutar ante eventos extremos de perturbación del orden público, o situaciones d...