Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Estas dos últimas semanas en Antioquia hemos
estado todos en vilo, pero confiando que EPM, el constructor y todos los
expertos que se encuentran al frente del proyecto de Hidroituango, puedan resolver
favorablemente la emergencia suscitada a raíz del taponamiento del túnel de
desvío del Río Cauca y el consecuente represamiento de las aguas que ponen en
riesgo al proyecto y a las comunidades asentadas en la zona de influencia y
aguas abajo de la cuenca del río.
Sin dejar de reconocer la capacidad profesional
de las personas a cargo del proyecto y el compromiso de todos los trabajadores por
atender la contingencia presentada, la realidad es que la confluencia de varios factores
adversos de diversa índole sobrevinientes, han obligado a adoptar acciones
extremas en procura de resolver la problemática, como inundar la casa de
máquinas para permitir la salida del agua hacia su cauce natural aguas abajo.
No obstante que los efectos y costos de esta determinación
para el proyecto serán altos y cuantiosos, reconocemos que fue necesario acudir
a ella por cuanto prima la seguridad total del proyecto y el bienestar de las comunidades,
y en ese sentido, valoramos y apoyamos la gestión y manejo dado a la situación
por parte de EPM, pues es una muestra fehaciente, de lo que ha sido siempre su
prioridad en el desarrollo de los grandes proyectos que a lo largo de su vida
jurídica ha adelantado, mereciéndole un respeto y reconocimiento de talla
internacional.
Cada día trae su afán, y en la vida habrá
momentos para todo, pero hoy a lo que se nos concita como sociedad y región, es
a brindar apoyo y acompañamiento a EPM, en este nuevo reto que le toca afrontar.
Resulta extraordinario ver a EPM como invita a hacer causa común y a contribuir
con medidas de protección y seguridad para la población, tanto a las altas instituciones
y organismos de prevención, como a las Juntas de Acción Comunal de las
poblaciones. Hoy el más humilde agente social bien puede contribuir y aportar
en la solución, y que EPM lo reconozca así, le llena de humanidad y solidaridad,
valores estos esenciales en una empresa de servicios públicos domiciliarios.
Toda sociedad para crecer necesita tener algo
en que creer, un líder que le cree sueños porque luchar, una institución que le
ponga metas de superación, que le genere confianza y orgullo. Eso ha sido EPM
para Medellín y Antioquia.
No siempre todo será positivo en el devenir de
nuestras vidas, pero siempre mantengamos la mirada hacia adelante. Hoy parece
que nuestro gran río indómito, nuestro Cauca bravío, nos pone la prueba más
grande frente así, como en otrora lo hicieron y aún lo hacen nuestras profundas
y agrestes montañas. Pero como a nuestros antiguos, quizás las cosas ocurren con
un propósito, demostrarnos a nosotros mismos todo lo grandes que podemos ser los
Antioqueños.
PARA ADELANTE EPM.
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