Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ingeniero Civil
La eficacia en la gestión pública que
hoy demandan grandes mega obras, tanto de Antioquia como Medellín, exigen de
manera urgente un trabajo interadministrativo por sacar adelante de forma conjunta e integrada estos proyectos detonantes del desarrollo regional. No se
trata de volver a aquel sofisma de coordinación interadministrativa con que nos
engañó la dupla administrativa de Sergio Fajardo – Aníbal Gaviria, denominada
AMA – Alianza Medellín Antioquia -, sino de buscar en realidad que algunos
proyectos que hacen parte de un mismo sector productivo o servicios se estructuren de
manera coordinada e integrada.
Es el caso, por ejemplo, de proyectos como el
Ferrocarril de Antioquia, y su componente Tren Suburbano para el transporte de pasajeros
en el Valle de Aburrá, el Tranvía de la 80, los Metro cables y las distintas
Fases del Metroplús, todos ellos componentes del Sistema Integrado de
Transporte Masivo de Pasajeros del Valle de Aburrá – SITVA-, según se determinó
en el Acuerdo Metropolitano No. 26 de 2009, “Por
la cual se fijan las políticas para la implantación del Sistema Integrado de
Transporte del Valle de Aburrá - SITVA-“, proyectos todos necesarios para
completar el Sistema de Transporte Público Integrado en la región, pero que por
contar con distintos entes públicos como dueños y entidades gestoras diferentes,
lo que se tiene hoy es una competencia entre todos por captar la ayuda del
Gobierno Nacional por intermedio de la Ley de Metros, ante la imposibilidad de
financiarlos con los exiguos recursos de que disponen los entes territoriales.
Mientras los costos del Tranvía de la 80 se
calculan en $2,25 billones de los cuales la Alcaldía cuenta con 600.000
millones, y para el resto se espera contar con la cofinanciación del Gobierno nacional
por la Ley de metros, cuyo monto de aportes podría estar entre el 40% y 70%, para
el Ferrocarril de Antioquia – Tren Suburbano, cuyo costo estimado puede estar
por los 5,5 billones, se espera contar igualmente, con la ayuda del gobierno
por la ley de metros, en un valor no inferior
a 2 billones para al menos poder implementar el tramo entre Aguacatala y
Barbosa.
Como se concluye por encima, tanto el
Ferrocarril de Antioquia, como el Tranvía de la 80, requieren mínimo una ayuda
de aportes de la Nación por la Ley de Metros superior a los 3 billones de pesos
entre ambos. Esto sin contar que ya al final, el Gobierno de Santos le incumplió
la promesa al alcalde Federico Gutiérrez de apoyar con 80 mil millones la
construcción del Metrocable de Picacho, dejándole este faltante de recursos al
municipio de Medellín insoluto.
Lo que preocupa es que no obstante el
compromiso del Presidente Duque con los tres proyectos, el actual Ministro de Hacienda
Alberto Carrasquilla, manifestó en recientes días que el gobierno no tendría
recursos para nuevos megaproyectos, pues según el tope fijado para vigencias
futuras, que es el 10% del PIB, a la administración Duque solo le quedarían
unos $3 billones. Indicó que el espacio fiscal del país, a corto, mediano y largo plazo, es muy
poco y, por ende, ya no se podrían apropiar más vigencias futuras como las que
se han hecho en los últimos años. Según cifras del
Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) 2018, el total de vigencias aprobadas
hasta el 2048 está en cerca de $93 billones, cifra que incluye las tres olas de
las vías de cuarta generación (4G), la primera línea del metro de Bogotá,
iniciativas de paz y proyectos de vivienda, entre otros, con lo cual, “LLEGARON
AL TECHO”.
Es por lo anterior, y a fin de evitar que la consecución
de recursos de la Nación para estos importantes proyectos se convierta en una nueva
frustración para la región, que formulo una respetuosa invitación a que tanto
el señor Gobernador de Antioquia, como el alcalde de Medellín, se sienten a
estudiar una estrategia conjunta en beneficio de ambos proyectos, sustentada en
propuestas ya planteadas desde antes en este humilde espacio de opinión:
Que
más pronto que tarde el Municipio estudie la conveniencia, viabilidad y
pertinencia de hacerse socio del Ferrocarril de Antioquia, ya que Medellín como
ciudad núcleo del Área Metropolitana, es el principal actor dentro de las
políticas de integración del Sistema Integrado de Transporte Público-SITP.
2 Dadas las externalidades negativas que hoy tiene el transporte público en la
región de accidentalidad, congestión, contaminación y aumento en tiempos promedio
de viaje, se requiere de la acción del Municipio de Medellín, que debe
integrarse con la región en un sistema de modo férreo que contribuya a la
solución de la problemática.
3 Que
frente a la Nación, y con miras a la formulación de los Documentos CONPES que
declaren la importancia estratégica de los proyectos, la forma de
cofinanciación por parte de la Nación, los CONFIS de aval fiscal, y la
implementación del SITVA, es de gran importancia que los proyectos se formulen y
prioricen dentro de un Gran Programa Integrado de Proyectos del SITVA, y no
cada uno por aparte, por la atomización que representaría su estudio y
viabilización por parte del DNP, Mintransporte y la nación.
Finalmente, y volviendo a lo dicho al
principio, obrar en tal sentido, sería por primera vez, dar un ejemplo al país,
a la región, y a la clase política, de que sí es posible trabajar en equipo por
el beneficio de la región y no por alianzas de mecánica política, que como siempre
ha ocurrido, no han pasado de ser simples estrategias de coyuntura política
para ganar elecciones.
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