Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ahora
resulta que Medellín, una ciudad de dos millones y medio de habitantes, tiene un ángel que la cuide de la amenaza inminente. Quien la preserve del mal y de la posible hecatombe de su
tejido social y del modelo de desarrollo, ejemplos para el país, alcanzados supuestamente por el trabajo abnegado de unos pocos iluminados, que a
fuerza de sacrifico propio y amplio desprendimiento de intereses personales, han
ido construyendo piedra a piedra desde hace años, hasta alcanzar la gran
metrópolis que hoy es Medellín.
Lo
primero que debemos preguntarnos ante el peligro que nos anuncian, es qué es lo que verdaderamente está en
peligro en Medellín?, según el pensar de este dirigente. Peligra la ciudad? su estamento acaso?¿Es el tejido social? o no será más bien el tejido político que ha
imperado desde hace años en la ciudad?
Si
entendemos el tejido social como la composición demográfica que se da en
Medellín en sus aspectos étnicos, riqueza, nivel de educación, tasa de desempleo, valores urbanos y regionales, tenemos que concluir que esta definición resulta difícilmente
aplicable a la realidad de Medellín, dada la heterogeneidad e inequidad con que
se dan estos elementos dentro de nuestro territorio.
En
cambio, si miramos qué acontece en cuanto al tejido político, entendido como la composición de las
élites políticas, vemos que ocurre exactamente lo contrario, y que este siempre se ha
mantenido como hegemonía, y sus valores, honestidad, lealtad y compromiso, nos han dejado serios reparos, y siempre han estado enfocados a profundizar la exclusión
social en la ciudad.
Visto
así, no me queda más que pensar que lo que realmente le preocupó esta semana al
respetado ex presidente y dirigente político del partido Centro Democrático, quien atacó al
candidato a la alcaldía de Medellín Daniel Quintero Calle, fue la inminencia de sufrir una
hecatombe del tejido político tradicional que tanto ha defendido y usufructuado por años, y por ello, utilizando su acostumbrada prevención ciudadana como instrumento de campaña
política, pretende derrotar a sus contrincantes acudiendo una vez mas a noticias falsas (en
inglés "fake news"), .
De
ahí mi llamado respetuoso a toda la gente de Medellín, a que trabajemos por el
fortalecimiento del tejido social, pero como una vía para defender nuestros derechos
y libertades. Nuestro derecho a la igualdad y equidad en el manejo de la ciudad.
Por
eso hoy más que nunca, para hacer avanzar la democracia en nuestra ciudad, en Antioquia
y toda Colombia, debemos politizar la sociedad para que llegue a la toma de
conciencia, se venza el abstencionismo, y con ello, a la emancipación de quienes
quieren manejarnos cual borregos que se llevan al matadero.
Siga adelante
DANIEL QUINTERO. La gente de Medellín no le tiene miedo al cambio, ni requiere
de protectores mesiánicos que la protejan de nadie. Dos millones y medio de medellinenses sabrán a quien bien elegir como su alcalde.
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