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NUEVO GOBERNADOR Y ALCALDE, RIVALES Ó EN EQUIPO?


Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Ingeniero Civil

Hoy quisiera referir algunos comentarios sobre la elección que en dos semanas se hará del próximo Alcalde de Medellín, quien sólo en su primer año de gobierno dispondrá de un abultado presupuesto de $5,65 billones para ejecutar e invertir. Esto hace que al nuevo alcalde se le exija una doble responsabilidad en la orientación que haga de los programas de inversión y desarrollo de la ciudad. Una responsabilidad frente a los requerimientos de la ciudad y otra con los de la región.

Entendemos que existen necesidades de ciudad que deben atenderse en los sectores de educación, salud, infraestructura, gestión y control territorial, inclusión social y seguridad. Pero hoy día, los problemas de ocupación que tiene el territorio y las brechas sociales que deja la conurbación desequilibrada e inequitativa, exigen un compromiso de Medellín con el resto de la región externa, que ningún alcalde puede soslayar.

Sin embargo, en lo que va corrido de los debates de campaña, infortunadamente la atención se ha centrado en confrontaciones que promueven la polarización política, a mi modo de ver perjudicial e irrelevante, con el fin de etiquetar determinado candidato, pretendiendo desprestigiarlo ante la opinión pública y el electorado. Lo que nos hace mucho daño como sociedad por la confrontación que suscita entre distintos sectores sociales.

Es por ello que frente a los temores infundados que propalan algunos, sobre el riesgo de elegir un alcalde de izquierda para Medellín, o como lo dicen de otro modo, petrista, y los males que tal suceso conllevaría al modelo de ciudad que hemos construido por años, lo primero que hay que decirles es que se trata de una falacia, ya puesta en descubierto, con la que se pretende de manera fea e  injusta, neutralizar a uno de los aspirantes y favorecer al otro, hablando de los dos que marchan primeros en las encuestas, y que pintan con mayor opción para ser alcalde.

Un riesgo, ese sí real, que entraña estas elecciones, y al que nadie se ha referido, es que se elijan mandatarios para Antioquia y Medellín que no se hablen, que carezcan de la capacidad y madurez para concertarse sobre las prioridades para la región. Que les puedan más las ambiciones y egos particulares que los intereses del departamento y la ciudad, la que hoy más que nunca requiere una vista como región que es, no sólo la que se configura en el Valle de Aburrá, sino la de mayor extensión, como región central de Antioquia, con el oriente y occidente cercanos. Esta no es una simplicidad, pues ya lo hemos vivido.

A los próximos dos mandatarios elegidos, por ejemplo, les corresponderá demostrar gran sentido de responsabilidad y compromiso, para definir de manera conjunta una estrategia de ejecución que posibilite al Gobierno Nacional la cofinanciación de nuestros dos grandes megaproyectos de movilidad para la región: el Tren Suburbano del Valle de Aburrá y el Tranvía de la 80. Evitar que los proyectos entren en competencia uno contra otro porque no hay recursos en el gobierno para ambos de manera simultánea.

El otro proyecto que exigirá gran compromiso de concertación entre ambos mandatarios es Hidroituango, a cuya problemática vivida tristemente se le sumó la suscitada por los enfrentamientos de sus dueños, que en nada contribuyó, como sí a que, en medio de esa revuelta entre hermanos, las autoridades estatales y organismos de control aprovecharan para arreciar con sanciones, multas y procesos en contra del proyecto, agravándole la situación e irrogándole enormes perjuicios.

Tanto el nuevo Alcalde como el nuevo Gobernador, deben comprender que el futuro de la competitividad a nivel nacional e internacional de Medellín y Antioquia, está sustentada en el desarrollo que podamos alcanzar de ciertos proyectos estratégicos ya priorizados por numerosos estudios realizados, como son: el Puerto de Urabá, la recuperación del puerto multimodal logístico de Puerto Berrio, la construcción de la segunda pista del Aeropuerto José María Córdova, la terminación del Corredor multimodal del Río Aburra y la construcción de las plataformas logísticas de El Hatillo, Caldas, el oriente y Santafé de Antioquia. Siendo claro el mensaje, que para la gestión de todos estos proyectos se requiere y exige un gobernador y un alcalde que se hablen y piensen en función de región.

Es por ello que se hace necesario trascender en estos últimos días de campaña, esa pueril confrontación de izquierda y derecha entre los aspirantes, y que ellos mismos le demuestren a la región su capacidad para construir equipo de trabajo entre gobernación y alcaldía, y nos digan cómo enfrentarán los enormes retos que tanto Antioquia como Medellín tienen por delante y que les exige trabajar en equipo.


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