Por:
César Augusto Hernández Ortiz
La crítica situación que amenaza la salud de todos en Medellín, debido a la contaminación
ambiental y al riesgo de propagación del coronavirus, nos debe llevar a una profunda reflexión sobre cómo enfocar de verdad, y con disciplina, nuestro
comportamiento y forma de actuar frente a la vida y al reto de los problemas de
cada día, para ser realmente productivos y eficientes en el trabajo y las
actividades que realizamos. Vemos que cada vez se nos limita más la cantidad de
tiempo hábil de que disponemos, como consecuencia de las restricciones a la
movilidad que se nos impone por parte de las autoridades, tratando de paliar
la situación endémica que se vive.
Habrá quienes no tengan problemas porque tienen resuelta ya su situación
económica, pero estoy seguro que a la gran mayoría de medellinenses nos
toca trabajar muy duro y en diversas tareas a la vez, para conseguir con que sobrellevar nuestras múltiples obligaciones. Es por ello que medidas como el “Pico y Placa
ambiental” por 24 horas resulta altamente lesiva para nuestra productividad, sumado
a medidas de la Alcaldía en las que inexplicablemente se “prohíbe” a las personas que
tengan gripe utilizar el sistema de transporte masivo.
Ante esta paranoia de medidas administrativas, que más parecen apuntar a “dar
palos de ciego”, que responder a una estrategia planificada en procura de un
propósito claro, ni las ciclovías de los domingos se han salvado de ser
clausuradas, lo mismo que los escenarios públicos deportivos, dejando a miles
de personas sin poder hacer deporte en el único día de descanso laboral.
Es por ello que, ante la inacción de la administración, lo único que nos
queda a los habitantes de Medellín, es volvernos verdaderamente juiciosos en la
destinación que le demos al poco tiempo disponible, sacándole el mayor provecho para el
relacionamiento social y el trabajo. Y lo primero que se impone, es cambiar
nuestro propio comportamiento habitual.
El problema de la mayoría de nosotros, es que no logramos cumplir las
metas de producción y eficacia que nos proponemos por enfocarnos en atender lo
urgente, lo cual nos absorbe demasiado tiempo, impidiéndonos atender lo
importante. Las cosas urgentes no son importantes, pero se nos vuelven
prioritarias por no haberlas resuelto cuando debimos hacerlo. Nuestro valioso
tiempo debe estar siempre enfocado en las cosas que son más importantes para
nosotros, no en las tareas rutinarias que hay que cumplir para que todo
funcione mejor en nuestra vida.
Una estrategia que debemos adoptar para empezar a funcionar más
productivamente, es desarrollar una actitud que propicie la planificación, la prevención, las relaciones y las mejoras continuas. En resumen, un método simple a aplicar en nuestro día a día, según los expertos, pudiera incluir entre varias acciones, las siguientes:
Clasificar todos los días todas las tareas por
hacer con su importancia y urgencia.
Enfocar esfuerzos en las actividades importantes y
no urgentes.
Si alguna actividad importante se hace urgente,
aplicar todo el esfuerzo en resolverla lo antes posible.
Es por lo
anterior, que sin esperar a que los demás actúen por mí, tomar la decisión de enfocarme
a desarrollar una vida más productiva, es el aprendizaje que después de muchos años, me queda al verme
hoy cerca a la edad de jubilación, sin tener ahorro suficiente para el retiro,
mirarme retrospectivamente en tantos errores cometidos, y tanto tiempo valioso
desperdiciado.
Por eso hoy, mi mayor objetivo es tratar de recuperar algo de lo
que es importante, como es el cuidado de la salud, ser mejor persona y ciudadano, y acompañar a los demás en el proceso de encontrar su propósito en la vida. En fin, ahí vamos con humildad pero soñando que no todo el tiempo está perdido..
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