Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Hoy quiero dedicarle estas líneas
a mi hija. En verdad os digo que me trae en alto estrés y desazón. Con la angustia
que siente un padre por el hijo que está a punto de una difícil prueba en la cual
no puedes ayudarle en nada. Lo que empezó en ella quizás como una simple afición
deportiva por el ciclismo, día a día, le fue convirtiendo en pasión. En
pocos meses han sido muchos los retos
superados, ni los altos de Boquerón, ni de Minas le han hecho mella y uno a uno
han caído frente a su registro
sorprendente de logros. Tampoco le han minado el espíritu las grandes
distancias a cuestas para llegar hasta los municipios más lejanos desde
Medellín, a los que se pueda llegar en una sola jornada ciclística.
Pero lo de mañana es infernal.
Con un grupo de amigos, la mayoría hombres, y sólo tres mujeres, se aprestan a
conquistar el punto más alto de Colombia por donde discurre una vía, en el que
muchos ciclistas profesionales han sucumbido en Vueltas a Colombia: “EL PÁRAMO
DE LAS LETRAS: LA SUBIDA INFINITA”, le dicen algunos.
Nos llamó desde Mariquita, Tolima, en la base de la montaña, a decirnos que se retiraba a descansar para madrugar
temprano a enfrentar sus propios miedos y los riesgos del agreste paisaje. No
puedo más que orar por ellos, y pedir les vaya bien.
Leía de alguien: “El Páramo de
Letras, es la versión a lo bestia de este formato (pienso que se refiere a
las etapas de alta montaña del ciclismo en Colombia), es una subida larga,
larga y larga que une Bogotá con el departamento de Caldas. Desde el valle del Río
Magdalena, pasa a través de la volcánica Cordillera Central de los Andes, y
desciende hasta el río Cauca”.
Yo que soy ingeniero Civil y he
trabajado en construcción de vías, me asombro de las métricas de esta colosal subida,
que hasta a los conductores de vehículos espanta. La subida al Páramo de las
Letras desde Mariquita acumula algo más 80 km de longitud, con una pendiente
media del 4% y una máxima del 11%. La altura máxima a la que se llega es de
3.667 metros sobre el nivel del mar y la subida acumula casi 3.200 metros de
desnivel positivo. Mejor dicho, es todo
un Premio de Montaña de Altísima Categoría, donde solo los grandes han triunfado.
El reto no es minúsculo, pues
precisamente por un derrumbe presentado el día anterior en la vía del Alto de La
Línea entre Quindío y Tolima, esta vía se encuentra cerrada, y me imagino que
todo el transporte de carga y público se desviará por la vía a Mariquita y esto
congestionará el paso y lo hará más peligroso para el tránsito de ciclistas. También,
se informó ayer que el Nevado del Ruiz registró actividad sísmica, lo que le
imprime mayor riesgo a la vía por posibles derrumbes. En resumen, sólo queda
desearle toda la fortaleza y protección de Dios.
No se que pensarán ustedes, pero
después de pasar meses encerrados por la pandemia, la llegada de la Navidad nos
llena el espíritu de alegría y quisiéramos compartir en familia ratos alegres,
llenarnos de positivismo hacia el futuro, y pensar que todo cambiará para bien
y saldremos adelante. Pero como padres no podemos olvidar que nuestros hijos
tienen su propia vida y sueñan con sus propias batallas y triunfos, y en muchos
casos, como en este, las deben librar lejos de nosotros.
Esa es la vida, y siendo así, mi
único deseo es larga vida y triunfos para ellos. Con estas notas, sólo quería compartirles el gran orgullo que siento por ella. Feliz Navidad les deseo a todas
las familias.
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