Ir al contenido principal

QUE LAS VACUNAS CONTRA COVID-19 NO SE CONVIERTA EN UN NEGOCIO MUNDIAL DE LAS FARMACÉUTICAS

 Por:

César Augusto Hernández Ortiz


Contrario a lo que quisiera ver, la realidad es que el virus del Covid-19 sigue batiendo récords de contagios y de muertes en todas partes, particularmente en EE. UU., y también en Colombia. Ya muchos hablan de la llegada de una tercera ola de contagios. Lo malo es que no podía ser en peor momento, pues con certeza la celebración de la navidad propiciará mayores concentraciones de personas y reuniones de familiares y amigos, aumentando el riesgo de mayores contagios. No podemos olvidar que este es un virus silencioso y no sabemos qué personas son asintomáticas y sin saberlo lo propagarán a los demás.

Alegra en parte saber, que ya en breves días empezará en el mundo la aplicación de las vacunas fabricadas por dos grandes farmacéuticas mundiales, lo cual da cierta esperanza, aunque sobresaltan inquietudes como la de escuchar que solo actúan como neutralizantes, y su efecto es más contra  síntomas leves y moderados, es decir, que aún se desconoce si serán efectivas para contrarrestar los graves, y, sobre todo, evitar que las personas mueran. Lo otro que me preocupa son las reacciones que puedan producir en el organismo las vacunas, ya que he leído que en Canadá e Inglaterra a algunos pacientes les produjo diversas anomalías que resultaron de cuidado, por lo que debe prestarse atención con las personas mayores de edad, con quienes prioritariamente se iniciará el proceso de vacunación.

Aunque se que lo menos que puedo hacer es sembrar más escepticismo e incertidumbre al problema, y máxime sin ser la persona idónea para opinar sobre temas de epidemiología, espero se entienda que esta es una situación que a todos nos preocupa por cuanto tenemos familia, y también, porque conocemos la enorme cantidad de población en situación vulnerable en nuestro país, gente sumida en la pobreza que igualmente es la mayor expuesta al contagio todos los días, al tener que salir desesperados a la calle a conseguir algo de comida para llevar a sus casas.

Reconozco y felicito al Gobierno Nacional por los grandes esfuerzos realizados en tratar de controlar la expansión del virus, y por su logro de cerrar la negociación con las farmacéuticas para adquirir 40 millones de vacunas para el país. Resulta una gestión extraordinaria, frente a la incredulidad y crítica de algunos opositores políticos. Son cientos los países del mundo, muchos con mayores recursos económicos que Colombia, los que ejercen presión para hacerse a cantidades de vacunas para sus poblaciones, lo cual hace más meritoria la gestión del gobierno nacional. Sin embargo, esto no debe tratarse como una competencia mundial entre países, porque no podemos olvidar a los países pobres, con economías en crisis, que seguro no cuentan con los recursos multimillonarios que demanda negociar con las multinacionales farmacéuticas, quizás, las que de pronto si están “haciéndose su agosto”.

Es por esto último que la Organización Mundial de la Salud debería tener una intervención de regulación y control en las negociaciones que hagan las multinacionales farmacéuticas con los países, para que esto no se convierta en un negocio, y realmente se de prioridad a las poblaciones más vulnerables del mundo, y de paso, para que se proteja mediante salvaguardas o garantías que otorguen las farmacéuticas en favor de los estados, los intereses y patrimonios de estos, en particular los más pobres, como Colombia, frente a eventuales resultados inocuos de las vacunas, o por los posibles daños colaterales que se ocasionen a la salud de la población, que obliguen a tratamientos médicos adicionales.

Como conclusión, con vacuna o sin vacuna, la estrategia sigue siendo la misma: autocuidado, tapabocas, limpieza de manos y distanciamiento. A ver si para eso si nos alcanza la inteligencia que prodigamos para otras cosas menos útiles. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL PODER DEL ESTADO COLOMBIANO CONVERTIDO EN INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN SOCIAL

  Por: César A. Hernández Ortiz Con la muerte de varios niños esta semana por el bombardeo de las Fuerzas Militares ordenado por el Presidente Petro contra las disidencias de las FARC que dirige alias Mordisco en el Guaviare, se esperaba que Petro ofreciera algún tipo de excusas al País, si se tiene en cuenta que, por un hecho similar, había acusado al gobierno de Duque de cometer un crimen de lesa humanidad y violación de DDHH. Sin embargo, lo que hizo fue justificar el hecho ante la necesidad, según afirmó, de prevenir un ataque criminal contra veinte soldados por un grupo de guerrilleros. No reprocho al presidente por haber tomado la decisión de bombardear el grupo de guerrilleros de Mordisco, contra quien sostiene una cruenta guerra desde hace varios meses en el sur del país, porque al final, para bien o para mal, fue producto de una decisión de Estado, que la Constitución y la ley le permiten ejecutar ante eventos extremos de perturbación del orden público, o situaciones d...