Por:
César Augusto Hernández Ortiz
Por estos días previos a la próxima
campaña política vemos lanzar sus candidaturas a muchos dirigentes políticos que
aspiran a la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín. Por ello, conociendo
las experiencias vividas con mandatarios pasados, recientes y actuales, y las malas
mañas que caracterizan a muchos de los que hoy aspiran a sucederlos, conviene
recordar la reflexión del prominente neurocientífico
estadounidense, psicólogo, profesor de Harvard y autor de la teoría de las
inteligencias múltiples Howard Gardner.
Hace algunos años, ante
la pregunta que le realizaban, "¿Por qué hay excelentes
profesionales que son malas personas? Respondió: Descubrimos que no los hay. En
realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan
a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes".
Aplicando este concepto a la política regional, encontramos que varios
de los políticos que se postulan, al igual que quienes los respaldan, en efecto
han desarrollado una gran pericia técnica para ganar elecciones a punta del
clientelismo, inventar narrativas populistas e idiotizar a las personas con sus
discursos de cambio y de corte mesiánico. Pero ¿a qué precio? ¿cómo lo hacen? ¿no importa
lo que hagan para conseguirlo? ¿no importa lo que destruyan para ello? Sólo miremos
cómo está hoy nuestra ciudad.
La
realidad es que como Howard Gardner lo comprobó producto de sus
investigaciones, los mejores profesionales son siempre ECE: excelentes,
comprometidos y éticos. Por ello, ¿No puedes ser excelente como
profesional (o político) siendo un mal bicho como persona? “No,
porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu
ambición o tu avaricia. Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van
más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética".
Ahí
estamos pues nuevamente avisados. Debemos mirar muy bien quiénes son los que
aspiran a ser el próximo gobernador de los antioqueños y alcalde de los medellinenses.
Que dicho sea de paso, se ha desvalorizado tanto la dignidad que constituye
desempeñar estos honrosos cargos, por causa de tan mala gestión y calidad de
los dignatarios elegidos, que ahora pareciera que cualquier persona sin
trayectoria alguna cumple con los requisitos para aspirar, llegando a la
proliferación de decenas de candidatos que hoy tenemos.
Por
otro lado, ya no existe en las elecciones el libre ejercicio y debate de las
distintas ideologías políticas, sino un sincretismo político de múltiples posiciones
políticas practicado por todos, que intentan reconciliar elementos
pertenecientes a ideologías aparentemente opuestas en el espectro político, por
lo general combinando elementos asociados a la izquierda con otros asociados a
la derecha, y que ante el desprestigio de los partidos políticos, la mayoría de
candidatos “huyen” al debate político para escudriñarse en posturas
personalistas avaladas tan sólo por las firmas de grupos específicos de
personas, siendo esta, tristemente, la nueva estrategia que se viene extendiendo
como mecanismo de participación democrática.
Sinembargo, como
aún de las experiencias amargas también se aprende, termino estas notas diciendo como
al principio, ojalá todos hayamos aprendido la lección, y sepamos que una mala persona nunca llega a ser un buen profesional, y menos,
el gobernador y alcalde que Antioquia y Medellín necesitan.
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